Jagüey Grande debe su nombre a un frondoso árbol

Jagüey Grande debe su nombre a un frondoso árbol de la familia de las moráceas que estaba sembrado en el cruce natural de las caravanas que atravesaban la provincia de Matanzas de este a oeste y viceversa por la zona sur, ya que ese tipo de vegetal tiene preferencia por los lugares húmedos. Es de destacar la presencia de patriotas independentistas en el Jagüey Grande de los últimos cuarenta años del siglo XIX.

En fecha tan temprana como 1969, a pocos meses de la clarinada de Carlos Manuel de Céspedes en el oriente cubano, un grupo de patriotas de la zona se alza en armas contra el colonialismo español y toman la Iglesia Católica del lugar, Allí izan la bandera cubana que trajo a Cuba Narciso López, por lo que este territorio -aún sin ser municipio-se convirtió en el segundo de Matanzas en usar esas franjas, triángulo y estrella como sinónimo de Patria, libertad, independencia y soberanía.

En fecha tan temprana como el 1900, Jagüey Grande tuvo uno de los primeros periódicos del interior de la provincia de Matanzas, llamado El Demócrata, al que siguieron en el tiempo muchos títulos más, aunque efímeros. A partir del 1920, un ilustre poeta matancero, Agustín Acosta y Bello, aquí tuvo sus famosas tertulias literarias y aquí compuso --hasta dar forma final-- su famoso libro de poemas La Zafra, de enorme trascendencia en sus días y que más nunca ha sido editado, ni en Cuba, ni fuera de Cuba. Justamente el boletín Vista Alegre, nombre del céntrico hotel donde el poeta Acosta tuvo aquellas célebres tertulias en la década del 1920, es una prolongación del quehacer literario que esta región matancera -la mayor productora de frutas cítricas en el país, por cierto-- contó.

Entre otros, aquí estuvieron: Lorenzo García Vega, integrante del Grupo Orígenes, y a decenas de escritores y sensibles ciudadanos de la talla de Romualdo Cruzco (en proceso de revalorización histórica como poeta por la intelectual matancera Digdora Alonso), Arturo Urra Delgado, Pedro Ramón Rodríguez, Antonio Gálvez, Prudencio Crespo. Domingo Ortega, Antonio Mora y Roberto Oscar Carrasco, por no citar a más, incluso de los vivos