Casa de la Memoria Escénica: Nuestro sueño es crecer

Casa de la Memoria Escénica: Nuestro sueño es crecer

Por: Ulises Rodríguez Febles

“Queremos darle un valor a la palabra memoria, como recuerdo vivo en un espacio en el que los especialistas, pero también el público puedan encontrar lo que parecía irrecuperable del pasado y del presente, que un día será el futuro”
Libro del Aleph o Memorias de un archivista.  

Cuando culmina el vertiginoso 2017 y comienza el 2018, solo nos queda registrar como   la Casa de la Memoria Escénica (Miembro de la Red Latinoamericana de Archivos) sigue creciendo hacia el cielo y extendiéndose por todas partes de su ya reducido espacio, abarrotando contra toda regla, los archivos, los estantes, las paredes y hasta el techo,  por las constantes donaciones, no solo de la escena, sino de la cultura matancera, cubana y hasta internacional que llegan cada día a nuestros espacios en formas de libros, documentos, videos e imágenes que enriquecen el patrimonio cultural de la nación y de la ciudad donde vivimos y creamos para el futuro.   

Antes éramos archivo, biblioteca, sala de eventos y galería; pero ahora somos además un museo, que crece con nuevas esculturas en madera que rinden homenaje a obras y autores de la dramaturgia cubana; pero también espacio de presentaciones alternativas.

La primera escultura  del 2017, fue “Vagos rumores”, como homenaje a Abelardo Estorino y  su emblemático texto dedicado a José Jacinto Milanés, mientras se inauguraba la exposición homenaje por los 30 años de vida artística del director, actor e investigador  Rubén Darío Salazar, durante la Jornada Villanueva, días de teatro cubano; pero en esa misma fecha,  representando a la institución, se impartía un taller en el Ollantay Center de Nueva York, una charla sobre dramaturgia cubana en el proyecto Artefactus Teatral de Miami y se leía “Criatura de isla”, dirigida por Eddy Díaz Souza.

En ese mismo mes también se impartían charlas sobre diversos temas, relacionados con el teatro en la Universidad de Tulane, en Nueva Orleans y en la Western Reserve University de Cleveland, Ohio, todas en Estados Unidos.

¿Cuántos sucesos trascurrieron para la Casa de la Memoria posteriores al fecundo mes de enero? Sintetizamos: Fuimos sedes de varios eventos teóricos de la escena y la cultura cubana, como la Jornada de Teatro Callejero, los 50 años de Teatro Papalote, el evento de payasos  Narices Rojas,  la  Feria Internacional del Libro, la Jornada del Premio Milanés, la  Jornada Premio Fundación de la Ciudad, el panel “Raíces comunes”,  a partir del proyecto teatral Cuba Italia, concebido por la institución y la agrupación italiana Teatri di Binari; así como conferencias de las profesora Juana María Cook,  con el documental dedicado a la figura de la danza Eduardo Rivero, el convenio de colaboración con el Centro de Documentación de la Generalitet de Valencia, gracias a Le Visitans y El Mirón Cubano, el Premio Brene de la Uneac, la jornada dedicada a la obra y dramaturgia de Amado del Pino y para culminar el evento Científico de las artes escénicas El Anaquel, que celebró  su décimo aniversario y el coloquio Internacional por el centenario de Dámaso Pérez Prado, organizado por la Casa de la Memoria Escénica, conjuntamente con el proyecto de puesta en escena de la obra “Yo soy el rey del mambo”, que obtuvo la Beca EFITEATRO que otorga Efiartes, México (Programa   gubernamental instrumentado por el gobierno mexicano a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Bellas Artes). 

Sin dudas, el coloquio sobre Pérez Prado que se celebró durante los días 8, 9 y 10 de diciembre, fue la culminación de un intenso año de trabajo, que reunió en Matanzas a destacados investigadores en la vida y la obra de El Rey del mambo, como el periodista Iván Restrepo, el biógrafo Sergio Santana, el especialista de la Fonoteca de México Pável Granados y el de la Cineteca del mismo país, Leopoldo Gaytán.

Investigadores como Vivian Martínez Tabares, Rosa Marquetti, Rafael Lam, Juan Francisco González, Gloria Torres o Ana Valdés Portillo, se reunieron en una sala Estorino, concurrida y palpitante. El evento además convocó a diversas actividades en su programa en el que se vincularon artistas escénicos de El Mirón Cubano, Teatro de Las Estaciones, Compañía Danza Espiral, Teatro Papalote, Alma Flamenca, Compañía Renacimiento, entre otros.

De la misma manera, la Casa de la Memoria Escénica estuvo presente fuera de su sede en eventos como el Traspasos escénicos, en la Universidad de las Artes; el Festival Sin Fronteras, de Ciego de Avila, el Coloquio homenaje a la vida y obra de Amado del Pino, en el Centro para la promoción de la Literatura Dulce María Loynaz;  el espacio Memorias en la Jornada de Teatro de Unión de Reyes, entre otros, que incluyen eventos en varias provincias cubanas como Santi Spiritus, Cienfuegos y La Habana.

Diversas donaciones, como las publicaciones sobre teatro cubano del siglo XIX y principio del XX de ediciones La flecha, liderada por Rosa Ileana Boudet llegaban a nuestros archivos; así como filmes, música, discos originales y publicaciones relacionadas con Dámaso Pérez Prado o Agustín Lara, donadas por Iván Restrepo, Sergio Santana o Pavel Granados, que permitieron  crear nuevos y novedosos fondos.

Grabaciones y documentos del espacio “Entre puentes”, que recoge archivo de voces de destacadas figuras de la cultura cubana, de diferentes manifestaciones, incluido el cine, la música, la televisión, el teatro, las artes visuales, fueron donadas por el periodista Fernando Rodríguez Sosa; así como otras donaciones provenientes de la UNIMA, la revista Tablas y Conjunto, las editoriales Tablas Alarcos, Matanzas y Paso de Gato.

Significativo fue la donación de la promotora Dulce Santiago, con programas, documentos y fotos sobre importantes momentos de la historia de la cultura matancera; además de las del Consejo Superior de Investigaciones de Madrid, España y del Ollantay Center de Nueva York, que permitieron un crecimiento ascendente de los fondos de la institución donde se protege y difunde el patrimonio escénico matancero.

Otros matanceros, que pertenecen al grupo de colaboradores de la institución también hicieron sus aportes, como el librero Eugenio Vicedo, el filólogo Luis Martinto, la actriz Mercedes Fernández Pardo y la promotora Mirleivis Piloto.   

Diversos fueron los aniversarios de creadores, técnicos, puestas o acontecimientos de las artes escénicas que fueron conmemorados por la institución durante el año, incluido la entrega de los Premios “Memoria” a Tomás Araujo, del Circo Atenas y al barítono Gustavo Álvarez durante la celebración de El Anaquel; también se celebraron ocho exposiciones, doce muestras del mes, veinte cuatro espacios Luz que contribuyeron a la promoción y difusión de libros de nuestras editoriales, a encuentros con personalidades cubanas y extranjeras, proyección de documentales.  Aunque no con el rigor en la programación de otros años, también se realizó el proyecto comunitario Guamacaro Km 9 en Limonar; así como la inauguración de otras esculturas en madera que enaltecen el espacio nuestro legado cultural.

En el 2017 se ofrecieron cursos, talleres y servicios que han propiciado ingresos a las artes escénicas,   se incrementaron las visitas dirigidas a o no de cubanos y extranjeros a las áreas del museo, ahora con un guía especializado en francés e inglés; así como varios reconocimientos a sus especialistas en eventos científicos y artísticos.

Estudiantes de universidades norteamericanas y de escuelas cubanas, participantes en diversos eventos culturales y público en general, pasaron por las áreas de nuestra institución. 

El patio “Vagos Rumores” fue sede de funciones teatrales, musicales y homenajes, como la dedicada a “Espontáneamente”, de Amado del Pino; Edith, de Gilberto Subiaurt; Islas, por Teatri Di Binari, de Italia; Atenas Brass Ensemble o Armando Morales y sus títeres.  

La Casa de la Memoria Escénica recibió por segunda ocasión la categoría de Centro Distinguido a Nivel Nacional del Sindicato de la Cultura, e innumerables muestras de reconocimiento escritas por sus visitantes en nuestro libro, en diversos idiomas  entre los que se incluye hasta el islandés.

La institución, ubicada en Milanés 27008, entre Jovellanos y Matanzas, tiene vínculos con centros, universidades e instituciones de Cuba y el extranjero; así como ha publicado en varias revistas y ediciones digitales como La Gaceta de Cuba, Mar desnudo, Tablas, Conjunto, Matanzas, entre otros, y   se prepara para celebrar en el 2019 su 25 aniversario de creada, un 29 de abril de 1994.  

El sueño esencial que perseguimos es aumentar los espacios para guardar los crecientes fondos bibliográficos y de archivos, aumentar en otras áreas las piezas del museo de esculturas y agregarles objetos museables (que guardamos, para cuando sea posible) de los autores recreados en madera; así como crear un espacio para la biblioteca, que llamaremos “La selva oscura”, en homenaje a Rine Leal. Con lo que guardamos, no solo atesoramos la memoria contemporánea de la escena matancera, sino un legado contemporáneo de las artes en Matanzas. Nuestro sueño, por lo tanto, se encuentra en el horizonte, porque la memoria que guardamos ya rebasa la escena, para entrar en los campos de otras manifestaciones artísticas.


 

 

 

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