Teatro las Estaciones a las puertas de sus veinticinco años

Teatro las Estaciones a las puertas de sus veinticinco años

Por: Daniel González Cabello

"Retrato de un niño llamado Pablo" es el más reciente estreno del matancero grupo Teatro de las Estaciones; colectivo que bajo la dirección del destacado titiritero Rubén Darío Salazar arribará próximamente a sus veinticinco años de fundación. Teatro de las Estaciones constituye además una cátedra, una escuela del arte de los títeres en Cuba, fruto del legado de los hermanos Camejo y Pepe Carril, el maestro René Fernández y las nuevas generaciones que hoy se suman a la defensa del retablo para que perdure a través de los años.

La nueva propuesta de Teatro de las Estaciones abre las puertas no solo a los niños, sino a los adultos y amantes de los títeres, para apreciar el talento del colectivo que, en esta ocasión, ofrece una mirada a un niño llamado Pablo, que bien pudiera ser algún miembro de nuestras familias o un vecino. Un niño que sufre por no ser escuchado.

Una consulta de psicología constituye el escenario para que una doctora y su asistente diagnostiquen al niño. Los psicólogos estudian y examinan el caso, pero Pablo indudablemente no tiene problema alguno, los problemas quizá los tengan los miembros de su familia que no lo escuchan ni respetan sus derechos, que le cortan las alas para volar en sus sueños por el mundo.

Pablo es un niño amado por su familia, aunque nunca se lo digan, pero es ignorado. Le dan lo que él no ha pedido, lo que no desea. Sus padres no escuchan sus opiniones y ni tan siquiera le complacen en lo que él realmente quiere; le imponen sus gustos y hasta de cierto modo sus  pensamientos. El tratamiento psicológico lo necesita su familia, que se presenta como muchas familias comunes de estos tiempos, consumistas, atadas a los nuevos avances de la tecnología.

El diseño escenográfico, de títeres y de vestuario es del ingenioso Zenén Calero, quien además consigue un logrado trabajo en el diseño de luces. A la buena selección musical, se suma la ejecución del canto en vivo, unido a un excelente trabajo interpretativo de los actores y actrices que le danvida a los personajes, los cuales aportan un sello distintivo y de gran valor a esta propuesta teatral, que tiene como centro a los niños y sus derechos de ser escuchados.


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