Apuntes dispersos: 29 de abril. El 24 aniversario de la Casa de la Memoria Escénica. Y yo con Pérez Prado

Apuntes dispersos: 29 de abril. El 24 aniversario de la Casa de la Memoria Escénica.  Y yo con Pérez Prado

Una granizada mexicana. Piedras que caen sobre el cristal de las puertas y ventanas, rebotando, casi rompiéndolas. Y desde Cuba,  más exactamente desde la ciudad de Matanzas, la mujer de mi vida María Isabel Tamayo,  me va informando en nuestro lenguaje, de matrimonio intenso y compañeros de trabajo, detalles de lo que va ocurriendo en el espacio  donde nos enamoramos,  la Casa de la Memoria Escénica, mientras casi finaliza  el Taller Internacional de Teatro de Títeres. Mañana (hoy) 29 de abril de 2018, cuando se realiza la clausura del TITIM, la Casa de la Memoria Escénica, Miembro de la Red Latinoamericana de Archivos de la Escena, Centro UNIMA Cuba,  celebra nuestros 24 años de existencia, mutando constantemente, como una obra creativa,  desde que en 1994 se fundara en un minúsculo rincón de la calle Contreras, por idea de la presidenta del CPAE Mercedes Fernández Pardo, el Centro de Información e Investigaciones de las Artes Escénicas.

Las diferentes etapas de lo que es actualmente la Casa de la Memoria Escénica,  son las siguientes, siempre adjuntas al Consejo Provincial de las Artes Escénicas de Matanzas: Centro de Información  e Investigaciones (1994 – 2000), dirigido por Lucía Pérez, Centro de Documentación e Investigaciones de las Artes Escénicas (2000 – 2010) y Casa de la Memoria Escénica, el nombre que más me gusta desde el 2011, hasta el 2018. 

En aquel entonces, éramos tres: la bibliotecaria Cary Oña, la informática Marilyn Albuernes, que a veces  la olvido y quien escribe.  

Hoy somos bastantes.  Pero tenemos  una biblioteca, que crece y crece.  (…)

Un archivo que no encuentra espacio, ni en las alturas, porque todos nos donan, porque creen, en nuestro rigor y profesionalidad y porque tenemos vínculos con más de veinte instituciones cubanas y extranjeras; pero también con escritores, intelectuales, artistas, que son amigos, y encuentran, en nuestro ya reducido espacio, más que una casa, un hogar.  Porque  los directores de nuestros colectivos y artistas de las artes escénica, siempre donan materiales  de giras, festivales y eventos a nuestros archivos, como amigos.  Y también porque desde la presidencia, es una directiva, conservar, preservar y difundir nuestro legado. Lo inició Mercedes Fernández Pardo y lo continuó Jacqueline Iribe – Andudi.

Tenemos una sala que llamamos “Abelardo Estorino”, fundada en el 2005, cuando el dramaturgo cubano celebraba sus 80 años, es decir, cuando aún vivía, y que actualmente tiene un mobiliario renovado, un museo de madera en su interior, en el que han impartido charlas, conferencias, se han presentado libros,  con más de  mil personalidades de Cuba y el mundo, en espacios sistemáticos y eventos nacionales e internacionales.  Todo registrado en archivo de voces, fotos, documentos, como debe ser.

En la sala, también se exponen muestras mensuales, relacionadas con aniversarios de creadores, agrupaciones o eventos, conservadas en nuestros archivos.  En la entrada, una galería, a la que llamamos “La Vitrina”, como los muebles de nuestras abuelas y la obra de Albio Paz Hernández, que donó sus archivos y biblioteca personal a nuestros fondos,  en la que se exponen los  archivos que necesitan más espacio y muestras de artistas disimiles, que siempre sobrepasan, las siete muestras  anuales.

Tenemos en la parte trasera, un  patio compartido con el CPAE,  que se inauguró en la Jornada de Teatro Callejero y que nombramos “Vagos rumores”, por la obra de  Abelardo Estorino que rinde homenaje a José Jacinto Milanés, el autor de “El conde Alarcos”  donde se han realizado funciones teatrales, conferencias, performances  y diversas actividades.

Ahora mismo,  cuando escribo estos apuntes,  el patio “Vagos Rumores”, es subsede del Taller Internacional de Teatro de Títeres y se han presentado en su espacio, más de seis funciones teatrales.

En el 2016,  como parte del Proyecto de  Iniciativa local, que no sabemos a dónde nos lleva, por su  variabilidad conceptual,  inauguramos  el Museo de Esculturas en Madera de la Dramaturgia Cubana, que va por las doce piezas dedicada a obras y autores cubanos, creadas por Adán Rodríguez Falcón, que visitan públicos diversos, cubanos y extranjeros.  (…)[i]

Ese mismo día, un 6 de febrero del 2016,  inauguramos el  café – galería La vitrina, cuyas ofertas gastronómicas  tenían el nombre de obras  de autores dramáticos de diferentes generaciones y épocas. Autores cubanos que  viven en disimiles lugares del mundo.  (…)

Ha salido el sol,  después de la intensa granizada en Ciudad México, donde estoy con Atenas Brass Ensamble en una gira de veinte funciones con “Yo soy el rey del mambo”, por Conjuro Teatro, liderado por Dana Stella Aguilar; un proyecto binacional Cuba México, específicamente de   Conjuro Teatro y Casa de la Memoria Escénica,  que funde a Matanzas y la  capital azteca, con el auspicio  por Cuba de CNAE, CPAE Matanzas y Uneac Matanzas y por México, de EFITEATRO y Liverpool Tiendas. 

Pérez Prado nos une, con su música, que rebasa con su genialidad,  el mambo. Sus películas y músicas, por ejemplo, están conservados en  nuestros  fondos, dedicados a la Música.  

Los archivos de la Casa de la Memoria Escénica,  en el 2018, ya no son solo de la danza, el circo y el teatro; sino también de las otras manifestaciones artísticas. Se los confieso, ilimitados.  (…)

Un espacio creativo y de pensamiento, en la  ciudad de Matanzas que celebra sus 325 años. 

Tengo muchos sueños.  Demasiados.  (…)

A los que lo crearon un lugar así, a los que les han entregado parte de su vida a  crearla, a  hacerla palpitar, a  sus donantes y colaboradores, a los que protegen el patrimonio cultural, y especialmente el escénico,  dedico estas palabras.

No menciono nombres, porque son muchos a los que le debemos esfuerzo, dedicación, inteligencia y sensibilidad. Evito mi propia necedad.

Tampoco menciono nuestros errores, que son bastantes, y contra ellos lucho (luchamos) y los apunto en Memorias de un Archivista.  (…., ohhhh)

Quiero más de mi Casa de la Memoria Escénica. Vencer  mis sueños para defender el patrimonio, es como escribir. (….) Un desafío persistente, que son las dos cosas que profesionalmente me estimulan.

Que el amor y la pasión me acompañen siempre, para ser fiel, a los que me han entregado su vida en documentos diversos. Más de mil donantes.  

A mis compañeros, los que han aportado y los que persisten  en este nuevo aniversario, esperando  los 25  en el 2019.

Y que mis sueños se  cumplan el próximo año (Eso espero, para cambiar): proteger, conservar, difundir el patrimonio. Esa es la premisa de la Casa de la Memoria Escénica, siempre. Y lo que sueño, es el horizonte.   (…)

 

[i] (…) Son mis inconformidades; pero a la celebración, esperando el 25: AMOR.

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