Periódico La Aurora de Matanzas

Periódico La Aurora de Matanzas

Periódico La Aurora de Matanzas: Periódico matancero con informaciones económicas, mercantiles, políticas, sociales y literarias considerado uno de los más importantes del siglo XIX en Cuba.

Surgimiento

El desarrollo socioeconómico alcanzado por Matanzas en la primera mitad del siglo XIX, la introducción de la imprenta en la ciudad en 1813 y la necesidad de una publicación que satisfaciera las necesidades y difundiese la ilustración entre sus habitantes fueron los principales incentivos para que el 2 de septiembre de 1828 se comenzara a publicar el periódico La Aurora de Matanzas.

La Diputación Patriótica de Matanzas, filial de la Sociedad Económica de Amigos del País tuvo entre sus fines, promover los adelantos de la enseñanza, de modo que esta sería la encargada auspiciar en 1828 la salida del periódico, por lo que su aparición no fue fruto de la casualidad o de simples circunstancias favorables, fue el anhelado medio que un poderoso sector social necesitaba para expresarse y ver reflejados no solo sus intereses económicos y comerciales sino lo mejor de la cultura local y nacional. De ahí la solidez con que nació, se fortaleció y perduró durante casi un siglo.

El primer ejemplar del La Aurora de Matanzas se imprimió en la imprenta de Antonio Pereira (su primer director hasta febrero de 1831). Este periódico revolucionó el desarrollo de la cultura matancera, por sus innovaciones tipográficas y por su contenido literario, político y sociológico. Fue llamado por Pedro José Guiteras «El príncipe de los periódicos cubanos del siglo XIX» porque a lo largo de todo ese período no existió otra publicación que pudiera igualarle. Igualmente fue elogiado por Antonio Bachiller y Morales y por Carlos M. Trelles quienes lo incluyeron en sus trabajos bibliográficos.

Durante su larga existencia ( 1828 hasta 1899) el periódico pasó por varias etapas en las que sufrió modificaciones en el título, el formato , la tipografía, las secciones, el contenido, la dirección y el nombre.

Relación de directores

  • Dir. José Pereira 1828-1831; octubre 1833-junio 1838.
  • Dir. Tiburcio Campe marzo 1831-septiembre 1833.
  • Dir. Francisco Coronado y Delicado enero-julio 1857.
  • Dir. Rafael Otero 1859-1861.
  • Dir. José Quintín Suzarte 1864-1868.
  • Dir. José de Armas Céspedes 1868.
  • Dir. Francisco de P Flager 1872.
  • Dir. Ernesto Lecuona 1883.
  • Dir. Pedro Alejandro Boissier 1885.
  • Dir. José Franco 1890.

Entre sus redactores más relevantes están: José de Ibarra, Francisco E. de Abreu, Ricardo del Monte, Ramón de Palma, Cirilo Villaverde, Domingo Del Monte, Idelfonso Estrada y Zenea, entre otros. Serían coordinadores asiduos y asociados escritores y poetas de la talla de: José Antonio Saco, José María Heredia, Miguel Teurbe Tolón, Esteban Pichardo, José Jacinto Milanés, Plácido, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Emilio Blanchet, Francisco Poveda, José Fornaris, etc.

Secciones

En cuanto a sus secciones puede decirse que aunque algunas de ellas variaron, recesaron o desaparecieron a lo largo del siglo, el periódico siempre dedicó espacios fijos a la información sobre el acontecer de la isla y del resto del mundo, las disposiciones oficiales, la labor judicial en la ciudad, la actividad mercantil del puerto y de la región. Constante fue también la inclusión de diversas crónicas, noticias locales y anuncios clasificados, secciones de variedades, literatura, adelantos científicos, comentarios y reflexiones que fueron ganando regularidad y fijeza a medida que el periódico crecía en formato y número de páginas.

Algunos nombres de las secciones fueron: «Sala capitular», «Noticias políticas», «Estadística Militar», «Variedades», «Tribunales», «Avisos de Teatro», «Comunicados», «Noticias Científicas», «Música», «Modas», «Costumbres», «Moral», «Industria», «Agricultura», «Educación», «Crítica Literaria», «Parte Mercantil», «Parte Económica», «Mesa Revuelta», «Observatorio Matancero», «Misceláneas», «Diario Histórico», «Revista de Periódicos del Interior», «Mosaico», «Tertulias de las señoritas del Yumurí», «Revista General», «Telégrafo», «Reseñas del Mes», «Biografías», «Noticias de Matanzas», «Temperatura», «Taracea», «Memoranda», «Remitidos», «Revista Local Habanera» y «Poesías», entre otras.

El periódico publicó además, artículos de costumbres y temas literarios, históricos y científicos, poemas y novelas, también aparecieron folletines, suplementos y anuncios; de la misma manera se publicaron muchos textos reproducidos de las publicaciones cubanas más conocidas del período y de otros periódicos extranjeros fundamentalmente españoles.

Uno de los cambios más significativos fue el que experimentó el nombre. Se llamó sucesivamente La Aurora de Matanzas, Aurora de Matanzas, La Aurora, La Aurora de Matanzas nuevamente y Aurora del Yumurí, nombre definitivo que adoptó al fusionarse el 1ro. de agosto de 1857 con el Yumurí.

Importancia

La Aurora de Matanzas fue una publicación en líneas generales, amena, interesante, que cumplió un importante cometido en Matanzas y mostró parte de la cultura nacional. Los mejores escritores de la época colaboraron en sus páginas en las cuales reflejó el desarrollo local y además se ocupó de mantener informado al público de los adelantos en el terreno cultural, científico y económico de la isla. Fue el periódico de más larga vida en el siglo XIX y uno de los mejores periódicos políticos y literarios del archipiélago; de ahí el interés que sus páginas encierran para los estudios sobre las diversas manifestaciones de la cultura nacional en el siglo XIX y de forma muy especial, para nuestra ciudad.

La colección casi completa del periódico se atesora en los fondos de la Biblioteca Gener y Del Monte como uno de los más valiosos exponentes de la historia cultural de la ciudad. Constituye una de las colecciones más completas del país, así como fuente primaria de obligada y valiosa consulta para investigadores nacionales y extranjeros debido a su amplio espectro de temas sobre la vida económica, política, social y cultural de nuestro país y específicamente de la ciudad de Matanzas.
La historia de su larga vida es la historia diaria del siglo XIX matancero. Durante todo ese tiempo asistió al poderoso desarrollo económico y cultural de la región y fue el producto lógico e imprescindible del intenso movimiento intelectual que llegaría a alcanzar entonces la ciudad.

A tantos años de fundado aún nos sentimos atrapados por su lectura: variadísimo, actualizado hasta donde era posible en esos días, atento a cuanta corriente nueva aparecía en el mundo en cualquier terreno del saber y el suceder humanos y abierto a la polémica dentro de los estrechos límites que imponía la censura oficial. Fue un periódico de provincia pero no un periódico provinciano, rebasó la mera información local para recoger el acontecer del archipiélago y aun del mundo, y por ello, aunque su enfoque como libelo social se apartó muchas veces de nuestros intereses como nación en ciernes, sigue constituyendo todo un inapreciable tesoro de información, no sólo de la historia y de la cultura de Matanzas y de todo el país sino aún más, un monumento al pasado brillante y doloroso de la ciudad que le dio vida.