Artistas en el estadio
En el terreno actuaron los niños del Proyecto Comunitario El Trencito de la Alegría y la Compañía Circo Espectro, del Consejo Provincial de las Artes Escénicas. Una fusión de arte y deporte. La gente aplaudió la actuación de acróbatas y malabaristas, antes de comenzar el juego, mientras un cocodrilo auténtico traído de la Cienaga de Zapata, se confundía con los de atrezzo. Foto: Jesús del Castillo. En el Victoria: Fara, Jesús, Miriam y Ulises.
Un poco de historia
Cuando en el 2007 Vital Teatro estrenó mi obra Béisbol, como siempre, se preestrenó en Matanzas; incluso se ofreció una función especial en el Teatro Sauto, a las 11: 00 a.m. en la que participaron los Cocodrilos y Santiago de Cuba. Recuerdo el teatro lleno para esa hora inusual y también como los contendientes, en diferentes filas, se miraban a veces, y hasta se burlaban cuando Martín Dihígo, el personaje principal, en un momento crucial de su vida, hablaba de que pertenecía a un equipo perdedor, el último en la serie.
Martín Dihígo una metáfora del inmortal, que en la obra está en el equipo Cuba y se enfrenta al norteamericano en el V Clásico Mundial, que claramente, no ha sucedido.
El equipo Matanzas presente en el Sauto, era un perdedor, aunque esa noche triunfó.
Después de la puesta nos regalaron pelotas firmadas por ambos miembros del equipo. Alejandro Palomino director de Vital Teatro, se quedó con la de Santiago. La mía, seré siempre matancero, se la regalé a mi hijo José Ernesto y la conservo como un recuerdo muy especial. Cuando el libro con diseño de Frank David Valdés, se presentó en Ediciones Vigía, como también a la puesta en el Sauto, asistieron glorias de nuestro deporte nacional, las que abundan en Matanzas, la ciudad del Palmar de Junco y el Victoria de Girón.
Mi libro, el que conservo, está firmado por ellos: en algunos casos ponen su número de traje o sus record deportivo. Firmas de Heredia, Rionda, Wilfredo y Fernando Sánchez, el Curro Pérez, Evelio Hernández…
La presentación fue del narrador deportivo Alejandro Castellanos y del poeta Gaudencio Rodríguez. Se logró una auténtica combinación de arte y deporte. Fue muy emotivo. Pero ese fue un hecho pasado.
La visita al estadio
Lo que quiero contar es sobre el equipo Matanzas y su líder Víctor Mesa en el 2012. En otro artículo conté como Matanzas era otra ciudad: efervescente, ansiosa de combatir en el terreno y ganar (o perder con dignidad, que son dos cosas diferentes), incluso perder sin ninguna dignidad, pero restablecerse y ganar, no importa si el siguiente juego; ganar, el último de los juegos de un encuentro. Todo esto es un drama. Y se vive en tres espacios escénicos – lo observo como dramaturgo - o más: en el terreno, en las gradas y en la calle (casa – habitación, parque).
Cuando no veíamos posible ninguna victoria en una Serie Nacional, de pronto, Víctor Mesa en Limonar, recoge las banderas del equipo y ciertas dotes de aquel memorable Gerardo (Sile) Junco y hace el “milagro”.
Creo en los líderes, en los hombres, mujeres, niños y niñas, ancianos y ancianas que son capaces de con inteligencia, sensibilidad, conocimiento y muchos otros atributos, guiar a otros hombres hacia la victoria, o al menos hacia la fe.
Desde la televisión o en el estadio he seguido los juegos de la Serie Nacional. El 24 asistimos al estadio, junto al director de cultura Carlos Torrens, cuatro artistas de la escena. Miriam Muñoz, Fara Madrigal, Jesús del Castillo y quien escribe. Los dos últimos por haber escrito textos dramáticos para la escena inspirados en el béisbol. Jesús ha terminado una obra que tituló Deporte Nacional, motivado por los éxitos matanceros en la pelota, pero que rozan temas autobiográficos, según me contó y que ha dado de leer a muchos. Él - que también es realizador de televisión, incluido el programa Impacto de la televisión yumurina – llevó su cámara y filmó muchos instantes del acontecimiento.
Ese día – el 24 - se inauguró en el Victoria de Girón una sala de prensa con el nombre del periodista Jorge Cantero Galloso, el querido Jorcan. Después compartimos con la prensa y con peloteros en el terreno. Algunos, miembros de mi familia, como Rolando Suárez Febles, preparador físico y Alfredo García Santiago, entrenador de picheo. Nos entrevistaron y cada uno habló de sus experiencias personales desde el arte, con el deporte. Conté algunas de las anécdotas que escribí en un Poco de Historia y felicité al equipo y a Victor Mesa.
Diálogos en el terreno
El primer encuentro de Matanzas con Santi Spiritu repletó el estadio. De un lado, los del Gallo. Del otro, los Cocodrilos. Un estadio es impresionante, emotivo. En el terreno actuaron los niños del Proyecto Comunitario El Trencito de la Alegría y la Compañía Circo Espectro, del Consejo Provincial de las Artes Escénicas. Una fusión de arte y deporte. La gente aplaudió la actuación de acróbatas y malabaristas, antes de comenzar el juego, mientras un cocodrilo auténtico traído de la Cienaga de Zapata, se confundía con los de atrezzo.
Por una parte la rumba espirituana y de la otra, la matancera. Más allá una música grabada estridente. Los vendedores volaban entre las gradas. La gente infiltrada en el terreno aprovechaba para tirarse fotos con sus ídolos. Los camarógrafos, los fotógrafos. Una extraña fusión, mientras comenzaban los entrenamientos y Jesús seguía hablando de pelota, de teatro, de su infancia de jugador de pelota, de sus condiciones como atleta; de lo que ha logrado Victor, de las tragedias humanas, del taller de títeres, de la excitación de los peloteros con tanta gente intentando saludarlos, retratarse. ¿Y tú practicaste pelota? – pregunta Jesús. Atletismo – le dije. Hablamos de Sotomayor y de mis clases de educación física, que eran de salto alto y por eso tenía que surgir un campeón en Limonar. Y Mirita recordaba los tiempos de aquel legendario equipo Henequeneros. Fara, que si la rumba de Santi Spiritus era diferente. ¿Quieres rosita de maíz? Después el himno nacional, los jugadores al terreno, las gigantografías de Henequeneros y Victor Mesa. Alfredito García que tira la primera bola y mi hijo José Ernesto que está detrás y no lo he visto, en este mar de gentes, que piensan que van a ganar, que aplauden los fildeos del primer inning. ¿Y qué te motivó a escribir? – pregunta Jesús.
- La adrenalina que estamos sintiendo los que estamos en el estadio. Estoy sentado aquí y veo situaciones, personajes, atmósferas. Es fascinante – respondo yo, que hablo poco. Y me veo escribiendo sobre un juego que comienza y termina (1 x 6) y pierde Matanzas. Pero ganaremos – como diría el personaje de Marcelo en mi novela para niños El guante dorado.
¿Epilogo en Maternidad?
Pero el 25, en el segundo juego triunfamos.
Y yo estoy con un televisor en mis manos en Maternidad, porque Marvelis va a parir y los que trabajamos en la Casa de la Memoria somos una familia y tenemos que verla y ayudarla. Ella quiere que le traigan unos recortes de prensa para ir clasificando y archivando, mientras hace reposo por placenta previa y otras complicaciones. No comas mierda – le digo.
Me muevo como los personajes que tengo en la cabeza, con el televisor portátil en la mano: sigo el curso de la pelota y su caída en el terreno. Me emociono con las jugadas. Ahora no es ninguno de los personajes que he experimentado antes. Ahora es otro, diferente y tienen que ver con un drama que me imagino, en la novela que escribo. Uno merece una victoria así, después de serle fiel a un equipo perdedor.
Alguien ofende a los locutores que parecen no defender a los de Matanzas, que pierden el ánimo y la emoción cuando bateamos. Esas son ideas – dice otro. Una embarazada sigue el juego, mientras la niña Elisa se mueve en el vientre y su madre cree que va a parir mañana. Todos preguntan: ¿Cómo va el juego? La madre de una embarazada, el suegro de otra. Un futuro padre y una enfermera y un médico que reconoce a una mujer que trae jimaguas. ¿Quién gana? Matanzas, dicen. Ayer perdieron, porque se estaban preparando para ganar – se justifica un fanático. Un grito. Otro grito. No es una mujer que pare. Es un batazo. Un largo batazo. Los jugadores en base corren. Desde mi pequeño televisor los sigo. La gente en la habitación de la cama 12 las sigue. Después de este momento viene la victoria. Todos aplauden. Una mujer puja y llora de felicidad, porque su hijo va a nacer con un equipo Matanzas campeón. Le pondré Victor – dice.
Lo cierto es que aun nos falta un juego con los espirituanos. Y el estadio, lejos de Maternidad va quedando vacío.
Y la rumba matancera se escucha bien alto, pero en las calles.
Un hombre pasa con un cartel con un cocodrilo pintado. Campeones.
Ganaremos.
Regresan a sus casas y yo me voy para un evento por el Día Internacional de la Danza, que auspicia la Compañía que dirige Lilian Padrón. Todos están seguros, porque hoy hemos triunfado y mañana tendremos más posibilidades.
Sigo en nuestro juego, el de aquel día cuando entramos en el terreno del Victoria de Girón y vimos la bola – viva - en el cielo y pensamos en nuestros personajes y en la vida y en el barrio y salimos a capturarla con nuestros jugadores – más menudos que los espirituanos, apuntó Jesús - a ganar o a perder.
Sigo en el terreno y en sus luces, por la madrugada. En las gradas repletas, por la mañana. Sigo escribiendo estas líneas, por la tarde del 26 y pido no me interrumpan, que estoy bateando y tengo que estar concentrado.
Veo a los jugadores del Yayabo en la defensa, por la noche. Esperan coger mi bola. Pero estoy decidido a impulsar a mi equipo, en convertirlo en un campeón que recorra las calles montados en yipes, con la bandera y un cocodrilo en alto
Pienso en seguir peleando en el terreno, como confesó un pelotero.
Sigo escribiendo. No me canso. Incluso cuando se han apagado las luces. Todas las luces.
Ulises Rodríguez Febles. Dramaturgo e investigador.
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Cada año, todos los niños y jóvenes en edad escolar y estudiantes universitarios pueden participar en este concurso,convocado por El Ministerio de Cultura, la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, el Ministerio de Educación, el Ministerio de Educación Superior, la Oficina del Programa Martiano, el Centro de Estudios Martianos, la Sociedad Cultural José Martí y la Unión de Jóvenes Comunistas y la Organización de Pioneros...








