Compañía Danza Espiral actúa en la Sala Raquel Revuelta
La Compañía Danza Espiral en el marco de sus 25 años de creada, se presenta 19, 20 y 21, a las 8: 30 p.m., en la Sala Raquel Revuelta con Aire Frío. La coreografía de Liliam Padrón inspirada en la obra homónima de Virgilio Piñera rinde homenaje al autor en su centenario y anteriormente se había presentado en Matanzas, Cárdenas y Cienfuegos. En la foto de Reinier Dávalos, Aire Frío, durante su estreno en la Feria del Libro de Matanzas. Archivo: Casa de la Memoria Escénica.
La Compañía Danza Espiral se presenta 19, 20 y 21, a las 8: 30 p.m. en la Sala Raquel Revuelta con Aire Frió. La coreografía de Liliam Padrón inspirada en la obra homónima de Virgilio Piñera rinde homenaje al autor en su centenario y anteriormente se ha presentado en Matanzas, Cárdenas y Cienfuegos.
Con coreografía de Lilian Padrón, diseño de Zenén Calero y música de Raúl Valdés, la presentación en Ciudad de la Habana, cuenta con un renovado elenco.
Aire frío es la familia Romaguera que traspasa los umbrales de su casa para penetrar en el espacio que Danza Espiral ha creado en el escenario, donde el universo piñeriano es releído y se conecta con lo contemporáneo, para jugar con lo estático, lo trágico y lo trasgresor de de las situaciones. A veces imagino, observando las imágenes de la familia Piñera, sus testimonios y textos publicados en libros o recogidos en revistas, como la danza va tejiendo los códigos psicológicos, históricos y estéticos con que Virgilio eternizó a sus padres, a sus hermanos y creó de Luisa Joaquina, a su Luz Marina, que ahora es de todos, inmersa en el hirviente calor del trópico, luchando contra él, como una alucinación incesante, avasalladora, como la sociedad y las penurias, que provoca, que amarra, vapulea a los seres en una casa, que imagino, por una razón especial, de otros recuerdos piñerianos, huele a velas de cebo o a recortes de telas.
La subsistencia se ve, pero también se huele y escucha en el pedaleo de una máquina de coser, en las añoranzas de un joven que escribe versos. Sin dudas las imágenes que veo, organizan el original y crean ante mis ojos, otra estructura, situaciones, efluvios de un texto de hondísima trascendencia: la visión de una máquina de coser, rauda o lenta, que es cama o ataúd, horizonte, que vemos adquirir vida, tragar a la gente y crear una metáfora alucinante de la nación.
También están un ventilador, el viejo refrigerador y las perchas, mientras el tiempo no parece transcurrir. O trascurre, pero parece inalterable: solo los cuerpos de los personajes, que se deterioran, sus sensibilidades que son exploradas, sacudidas, sometidas a las colisiones que la realidad le impone, creando con la penuria la belleza que se traza en el vacío para la posteridad.
Ulises Rodríguez Febles
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