En el Día del Bibliotecario, se multiplica la poesía

En el Día del Bibliotecario, se multiplica la poesía

Por: Yolanda Brito Alvarez

Este 7 de junio de 2018, aunque pareciera  como los anteriores,  ha sido diferente. Un susurro de voces comenzó a surcar desde temprano el Patio de las Arecas de la Biblioteca Municipal “Antonio Maceo”, de Jagüey Grande. De vez en vez, la melodía se alzaba en el acento de María Luisa Pereira (Mayita), la coordinadora de este evento que se celebra anualmente y que tiene por objetivo compartir experiencias, aprender, repensar nuestra cultura, y más que todo, retroaliementarnos y alegranos unas/os a otras/os, de lo que hemos hecho doce meses atrás, en la cotidianidad de la labor de acercar a grandes y pequeños a la lectura y al conocimiento en todas las ramas del saber.

Es el  Activo Municipal de Extensión Bibliotecaria y Promoción de la Lectura que esta vez tuvo como eje trasnversal a la Poesía, esa “esencia de la vida”, como la calificara una de las bibliotecarias, y que tan olvidada se encuentra en ocasiones de la esfera de nuestro andar. Sin embargo, los que escucharon la Conferencia “La décima en las tradiciones cubanas”, que  se impartió a  solcitud de la organizadora, les fue fácil ponerese a tono con  ese elemento, consustancial a la vida misma, que está muy cerca de todas/os, y que solo con aprender a mirar, a sentir y a vivir, se encuentra por doquier. Se analiza en esta investigación la herencia de la cultura hispana, como  elemento principalísimo en la identidad jagüeyense, y el cultivo de la maravillosa estrofa de diez versos, asentada en estas tierras, como en otras de la Isla por nuestros “abuelos” españoles.

El pie forzado bastó para que se creara un ambiente empático y muy cubano, en el que las/os homenajeadas/os dijeron sus propias décimas y anéctodas relacionadas con la forma en que les llegó a ellos el deseo de rimar, y las alegrías que provocan momentos como este.

Imposible transcribir en este breve recorrido, todas las décimas. Bástenos dar gracias al improvisador Pedro Díaz Mesa, quien con su mirada sincera y su amplia sonrisa dijo: “Hablo del valor que tiene/ para mí el bibliotecario,/ brindándole a cada usuario/ el libro que le conviene./ Una tradición que viene/ de la antigua Alejandría,/ ellos pasan todo el día/ multiplicando  atención/ entre los libros que son/ fuentes de sabiduría”.

Para el intermedio, y para continuar celebrando con la poesía,  la directora de la Institución, Olga Abreu, tenía preparada la premiación del novedoso Concurso “Mi Jagüey en versos” que convocaran con motivo del aniversario de la ciudad en fecha reciente, y que tuvo la finalidad de reunir las obras  que están inspiradas en la raíces del antiguo árbol que se agiganta al paso del tiempo y en la memoria literaria de sus hijos. Resultaron premiadas las investigadoras Amalia Cordero Martínez y María Caridad Faget Mora.

Un emotivo momento se produjo cuando las bibliotecarias escolares intervinieron para anunciar que dos de sus hermosas mujeres bibliotecarias, llegaban al término de su etapa laboral, y que habían elegido este día para congraturarlas y homenajear lalabor que realizaron; mientras María Elena Abreu, presentaba una colección de libros de la Editorial Verde Olivo que tiene una sede especial en nuestra ciudad, y Elisa González, Especialista de Literatura de la Casa de Cultura, daba gracias a las/os bibliotecarios por el importante rol que han jugado al reconstruir con su esfuerzo diario el camino de lectores/as.

La presencia de la Directora Municipal de Cultura Lic. Mirtha Jiménez, quien felicitó y habló del impacto de la labor de un buen bibliotecario, así como  otros funcionarios de esa entidad; las amigas del Geroclub de Computación del Joven Club No. 3, las bibliotecarias de las Escuelas del municipio, y su Metodóloga Lic. Kenia Cepero;  las respondables de las Minibibliotecas públicas, niñas/os de proyectos relacionados con el libro y la lectura; además de   investigadores, como la multipremiada en el Premio Nacional “Memoria vida”, Lic. Nancy Polledo Samá y poetas locales, marcaron este día como un espacio especial para reconocer la labor silenciosa pero útil y abnegada de quienes viven con los libros en la mano.

Al filo del mediodía, y para marcharnos con energías renovadas,  la directora de la Institución local invitaba a prepararnos para el año próximo con entrega y esmero en la parte que nos toca como educadores de la cultura en la labor de promoción del libro y la lectura.

Entre meriendas, sonrisas y abrazos nos despedimos: que en cada sitio encontremos lugar para un libro, que seamos esa/e bibliotecaria/o que  oriente y estimule,  y que en cada espacio de nuestra vida haya una mirada del espíritu que convierta las experiencias diarias en poesía para el andar, fue el mensaje final de este encuentro que para el año próximo encontrará nuevas razones para recapitular.


 

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