Los veinticinco de Adán Rodríguez Falcón

Adán Rodríguez Falcón
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Por María Isabel Tamayo

Adán Rodríguez Falcón (Matanzas,1968), siempre se resiste a ser fotografiado y huye de cualquier periodista, como el guajiro de Triunvirato que persiste en ser;por ese motivo, a veces pasa desapercibido, a pesar de su talento como pintor, escultor y diseñador escénico. 

En Guanábana donde reside desde su más temprana juventud, el hijo de Esperanza y Fernandito, recibió el reconocimiento de la Dirección Municipal de Cultura, el Consejo Provincial de las Artes Escénicas, Tentempié, Icarón, El Mirón Cubano, El Mejunje y el propio Consejo Popular de la localidad, en la celebración del inicio de las guerras de independencia y la fundación del poblado.

La actividad fue en el patio de su casa, acondicionada para  convertirse con el apoyo de muchos en espacio sociocultural para la comunidad, donde los asistentes pudieron presenciar su última obra escultórica dedicada a Edith, texto escrito por Gilberto Subiaurt y actuado por Miriam Muñoz, el rústico taller donde  ha construido algunos de sus personajes, y el escenario, que bajo un árbol, ha concebido para futuros espectáculos.

Graduado de la Escuela Nacional de Arte, en 1992 ingresó en Teatro El Mirón Cubano, como diseñador escénico, donde aprendió sobre el arte teatral con el dramaturgo y director Albio Paz, al que considera su maestro. Allí concibió para la calle, espectáculos con diseños monumentales y materiales, muchas veces, extraídos a la propia naturaleza, que recorrieron escenarios de Cuba y de países de Europa y Latinoamérica; pero especialmente de España, nación a la que cada año llegaba la agrupación matancera para asistir a diversos festivales.

Pasos callejeros, El Quijote, El gato y la golondrina, Juan Candela y Balada del marino, entre otros, forman parte de su experiencia como diseñador escénico. La labor de Adán, también abarca el diseño gráfico y el de diferentes espacios, en instituciones teatrales y hoteleras. Sus diseños para la escena, se han manifestado en colectivos como la Compañía Rita Montaner, Tentempié y Teatro Icarón.

Por su labor como diseñador ha sido merecedor, entre otros, del  Premio Rubén Vigón y del Festival de Teatro de Camagüey, por el vestuario de El  Gato y la golondrina. Desde febrero de 2016, ha sido el artífice en la Casa de la Memoria Escénica, del museo de esculturas en madera, que rinde homenaje a la dramaturgia cubana.

Forman parte de este espacio único en Cuba nueve piezas sobre autores matanceros en las que Adán Rodríguez Falcón ha mostrado su indudable talento creativo, trabajando la madera, “un material que le recuerda su infancia, en el poblado de Triunvirato”, según ha confesado en varias ocasiones.

En la actualidad se encuentra enfrascado en una pieza dedicada a El Zapato sucio, de Amado del Pino, que será inaugurada en abril, y en uno de sus sueños más persistentes: la concepción de una puesta en escena para espacios abiertos a partir de sus presupuestos estéticos como diseñador, que será estrenada durante la Jornada de Teatro Callejero, auspiciada por El Mirón Cubano, agrupación en la que aprendió y desarrollo su vocación por el teatro.

Muestra de obra pintor: 
Pelusín del Monte
El Quijote
Virgilio Piñeira
Pipepa