"Cuando se comprueba la vitalidad irrefrenable de su poesía, es inevitable constatar con qué gallardo gesto y altiva finalidad escribió esas páginas, tan próximas de nuestra actual circunstancia epocal –y, en particular, síntomas que anunciaban ya la instalación de una sensibilidad neobarroca en la creación literaria cubana. De aquí la confirmada actualidad de esos poemas suyos, que precedieron la consagración del neobarroco en Cuba –por la obra diversa, pero en muchos sentidos concordante en su aspiración neobarroca, de Lezama Lima, Carpentier, Sarduy y otros. Pero más allá de sus aportes estilísticos fundacionales, la poesía de Ballagas subrayó la necesidad, para la vida y para el verso, de un equilibrio esencial entre el artista y las voces a las que él mismo se entregó como artista, confiando en que alguien, algo, tendría que atender su única solicitud apasionada: “corroboradme el mundo, la verdad, los paisajes”.
De su libro "Emilio Ballagas, un poeta neobarroco en su centenario", de próxima aparición en Ediciones Matanzas.