Los cuentos originales de

Cuando en 1889 el autor de Ismaelillo se propuso la edición de una revista infantil dirigida a los niños del continente latinoamericano, lo hacía pensando sobre todo en un fin didáctico-moral; en textos que ofrecieran normas de conducta no encontradas en la entonces literatura infantil importada de Europa, en su mayoría llena de esquemas ajenos a la realidad de nuestros países.
José Martí escribía a su entrañable amigo Manuel Mercado: “Entro en esta empresa con mucha fe, y como cosa seria y útil a lo que la humildad de la forma no quita cierta importancia de pensamiento...”(1)
La Edad de Oro fue para Martí lo mismo que el más ejemplar de sus libros de verso o prosa, el resultado de un anhelado empeño por ofrecer a nuestros niños y adolescentes americanos, enseñanza y entretenimiento verdaderos.
La seriedad y la fe de la que hablaba el Maestro están ligadas al sentido ético que no puede desprenderse de su actividad política y literaria. Analizando dentro de la ética, la moral y su manifestación práctica que es la moralidad en su reflejo de las relaciones humanas de lo justo y lo injusto, lo bueno y lo malo, lo honesto y lo deshonesto, en la actuación cotidiana de los hombres, hay que tener medida, de la influencia educativa de la familia, los maestros, las tradiciones, costumbres y normas existentes.
En la formación moral de José Martí se vislumbra el sentido de rectitud y estoicismo que le llega por su ascendencia española, donde el deber, la lealtad y el honor son pilares fundamentales en la existencia del hombre. El sentido ético está presente en toda su obra literaria, pero especialmente en esta, dedicada a la grey infantil. Él no fue solo un hombre de su tiempo, sino de todos los tiempos, ha dicho Juan Marinello.
La Edad de Oro recoge una producción bastante balanceada que transita desde la poesía, pasando por artículos periodísticos de carácter histórico, hasta los cuentos, tanto adaptados como originales. Nos detendremos en tres de estos últimos que son: ”Bebé y el Señor Don Pomposo”, ”Nené Traviesa”, ”La muñeca negra”.
Desde la primera página de la revista, se evidencia el propósito moral y el fin educativo que persigue el autor. Martí dijo a los niños todo lo que debían saber, preparándolos para la vida, “para ser de veras hombres”: todo lo relacionado con el origen de la vida, de los animales, de las plantas, de las estrellas, de todo aquello que nos ayuda a vivir, y también la historia de los pueblos de América, transmitiendo de esta forma una serie de normas de conducta vinculados con sus ideas morales: el amor al trabajo, el conocimiento de la vida, el sentimiento de admiración hacia los héroes y la identificación con los ideales de paz y libertad. Enseña también al adolescente a admirar el mundo del arte cuando le presenta con naturalidad la inmensa cultura universal.
En el cuento ”Bebé y el señor Don Pomposo”, el sentido ético martiano se evidencia en el desprendimiento y la bondad del protagonista, que es resultante de la educación materna. Este aspecto denota la presencia de cierto autobiografismo en el cuento, si valoramos el amor que Martí sintió por su madre, quien fue para él un remanso de paz y espiritualidad.
...”Yo sin cesar pienso en Ud. Ud se duele, en la cólera de su amor, del sacrificio de mi vida...pero conmigo va siempre, en mi creciente y necesaria agonía, el recuerdo de mi madre...”.(2)
¡Abraza mucho a su madre, la abraza muy fuerte con la cabecita baja, como si quisiera quedarse en su corazón...”(3)
El desprendimiento y la bondad del protagonista (Bebé), se aprecia en el cuento, al no otorgarle una elevada importancia al dinero y a las cosas materialmente más valiosas como el sable dorado, sobre todo si se ha dado cuenta que a otros niños como a su primo Raúl no le prestan atención:
“Y a Raúl, al pobre Raúl ni lo saludó, ni le quitó el sombrero, ni le dio un beso...”.(4)
Don Pomposo es la típica representación de su clase social; y esta visión se da precisamente a través de las impresiones del personaje principal.
Martí apunta en el desarrollo del cuento, de manera natural, las diferencias clasistas originadas por la posesión del dinero.
El autor de LaEdad de Oro presenta a Bebé humanamente: no es un niño perfecto, le gustan las travesuras, pero en contraposición a ello destaca rasgos positivos de su carácter: la reciprocidad del cariño y la amistad que Bebé manifiesta hacia los demás; la ternura inmensa hacia su madre, como respuesta a las atenciones que recibe de ella, está demostrada en la tristeza y preocupación que lo invaden cuando piensa en la enfermedad de ésta. En la visión que el niño tiene de los adultos, establece una diferenciación entre lo que para él representa su madre –ternura, sinceridad, bondad– , y su tío Don Pomposo–hipocresía, adulonería.
Esta concepción ética, elemento importante en la educación del niño, se reitera en otro de sus cuentos originales: ”Nené traviesa”. Aquí el mensaje moral se manifiesta a partir de la influencia familiar en la educación y cuidado de los hijos, donde la obediencia y el sentido de la rectitud constituyen normas de conducta. El carácter realista del cuento es evidente cuando reitera la necesidad que tiene el padre de trabajar para ofrecer a su hija lo que necesita:
“...Su papá está lejos, lejos de la casa, trabajando para ella, para que la niña tenga casa linda y coma dulces finos los domingos...”(5)
Martí insiste en que el niño tiene que aprender desde temprana edad a valorar el esfuerzo de los adultos, y que la desobediencia implica, en muchos casos, un sacrificio mayor por parte de los padres. En este cuento la desobediencia trae para Nené un castigo que tendrá que pagar renunciando a su más anhelado deseo:
“...Enojé a mi papá bueno ¡Soy mala niña! ¡Ya no voy a poder ir cuando me muera a la estrella azul!...”(6)
Por supuesto que este mensaje moral está despojado de cualquier tono que pueda parecer pedante o autoritario. La relación culpa-castigo la ofrece a partir del comportamiento y las ideas de la protagonista, por lo que podemos plantear que Nené representa a todas las niñas como el padre a todos los padres.
A través de los elementos simbólicos de la narración, que se mueven alrededor de Nené-estrella azul-papá, hallamos resumido el mensaje del cuento: el amor, visto directamente entre la hija y el padre, expresado a través de una reciprocidad del cariño, inigualable en ninguna otra literatura infantil, amor que trasciende el marco familiar y expande su concepto a ideas como la nacionalidad y el conocimiento universal.
El tercer cuento del conjunto al que nos referimos es ”La muñeca negra”, donde el escritor pone a fluir la ternura y la visión que tienen los niños del mundo que les rodea, estos elementos los apreciamos a través del soliloquio que establece Piedad, la protagonista, con su muñeca negra:
“...Ven, pobrecita; ven, que esos malos te dejaron aquí sola, tú no estás fea, no, aunque no tengas más que una trenza...dime, Leonor, dime, ¿tú pensaste en mí? Mira el ramo que te traje, un ramo de nomeolvides, de los más lindos del jardín...”(7)
El don humano y afectivo de la protagonista está volcado enteramente en la muñeca negra que nadie quiere; por encima de juguetes finos y de la opulencia que reina en la casa. Piedad tiene en su almohada, durmiendo en su brazo, y con la boca desteñida por los besos, a su muñeca más querida:Leonor.
Esta relación niña-muñeca tiene varias aristas que vale destacar: la identificación con un juguete que en comparación con otros tiene poco valor monetario. No obstante resalta la ternura y el cariño de piedad hacia Leonor, por el hecho del desprecio que esta sufre. Tampoco puede olvidarse el elemento racial que supone la superioridad de otras muñecas con respecto a esta.
Al igual que en el ejemplo anterior, se evidencia el sentido de rectitud y responsabilidad a través del amor paternal, pues el padre encuentra en su hija un acicate, una razón de ser, inspiración para trabajar. Martí subraya al final del cuento los rasgos positivos que deben desarrollarse en la personalidad infantil, en lo que amor a los demás se refiere.
En el personaje de Piedad encarnan los más altos valores humanos, dando una lección moral al niño mediante la actitud asumida por el personaje central, en la cual demuestra el valor de las cosas por encima de su apariencia externa.
La niña es capaz de reconocer el esfuerzo y la alegría de los criados con motivo de su fiesta y los congratula con flores.
El mismo amor que siente Bebé por Raúl, es el mismo de Piedad, por Leonor. Bebé entrega a Raúl su talismán, y Piedad todos sus besos a Leonor.
En sentido general, en los cuentos originales del autor de Ismaelillo, no deja de estar presente la ficción como recurso artístico para hacer más esclarecedor su mensaje ético.
Muestra de lo anterior es la introducción al cuento “Nené traviesa”, donde Martí cautiva a sus pequeños lectores, identificándolos, pues Nené es solo la representación genérica de las niñas de su edad. La realidad y la fantasía tienen un tratamiento especial.
“...A Nené le gusta más jugar a “mamá”, o a “tiendas”, o a “hacer dulces” con sus muñecas, que dar la lección de “treses y de cuatros” con la maestra que le viene a enseñar...”(8)
Este cuento resume los propósitos de la revista en cuanto a la asunción de cualquier tema y asunto para la literatura infantil, incluso el de la muerte, que en este ejemplo reviste maestría singular al conjugar lo emotivo de su tono melodramático con la fuerza de los sentimientos que lleva implícito el cuento de carácter ético moralizante. No sólo en los cuentos originales de la revista, sino en muchas de sus páginas, uno de los motivos temáticos es el del acto de desprenderse de las cosas más valiosas para brindarlas a los desposeídos.
En esos cuentos, Martí, para destacar los valores morales más importantes del hombre, utiliza recursos artísticos que hacen de sus narraciones verdaderas obras de arte, en las que se ofrecen altas lecciones poéticas:
“...Él dice que siempre que le llega por la ventana el olor de las flores del jardín, piensa en ella, o a veces, cuando está trabajando cosas de números, o poniendo un libro sueco en español, la ve venir, venir despacio, como una nube, y se le sienta al lado, le quita la pluma para que repose un poco, le da un beso en la frente, le tira de la barba rubia, le esconde el tintero: es sueño no más, no más que sueño, como esos que se tienen sin dormir, en que ve unos vestidos muy bonitos, o un caballo vivo de cola muy larga, o un cochecito con cuatro chivos blancos o una sortija con la piedra azul: sueño no más, pero dice el padre que es como si lo hubiera visto, y que después tiene más fuerza, escribe mejor. Y la niña se va, se va despacio por el aire que parece de luz todo: se va como una nube...”(9)
En esta recurrencia de temas e imágenes nos transportamos a otras de gran lirismo y plasticidad. Nos referimos a los versos de ese otro libro de Martí: Ismaelillo, dedicado a su hijo.

Tú flotas sobre todo,
Hijo del alma!
De la revuelta noche
Las oleadas,
En mi seno desnudo
Déjante el alba;
Y del día la espuma
De la revuelta noche
Te echa en las aguas.

"Hijo del alma" Ismaelillo

El autor se transporta al mundo de la fantasía infantil para decir todo aquello que interesa al alma del niño, se convierte en un profundo conocedor de la psiquis de este. Recordemos una vez más las palabras de Manuel Gutiérrez Nájera:
“Martí, para escribir La Edad de Oro, ha dejado de ser río y se ha hecho lago, terso, transparente, límpido, lo diré en una frase: se ha hecho niño... ¡Un niño que sabe lo que saben los sabios pero que habla como los niños!”(10)

 

BIBLIOGRAFÍA
Almendros, Herminio: A propósito de La Edad de Oro. ICL, La Habana, 1972.
Arias, Salvador: Acerca de la Edad de Oro. Ed. Letras Cubanas, La Habana,1980.
Instituto de Geodesia y Cartografía y Centro de Estudios Martiano. Atlas histórico biográfico de José Martí, La Habana, 1983.
Martí José: La Edad de Oro. Ed. Gente Nueva, La Habana, 1981. Obras escogidas en tres tomos. Ed. política. Centro de Estudios Martianos, 1978.
Varios: Acerca la literatura infantil. Ed. Pueblo y Educación 1982.

 

REFERENCIAS
(1) Martí, José. Epistolario. Compilación, ordenación cronológica y notas de Luis García Pascual y Enrique H. Morena Pla, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1983, t. II, pág.116.
(2) Idem. Tomo V.
(3) Martí J.La Edad de Oro p. 60.
(4) Idem. p. 64.
(5) Idem. p. 64.
(6) Idem. p.90.
(7) Idem. p.93.
(8) Idem. p. 211.
(9) Idem p. 87.
(10) Gutiérrez Nájera, M: En Acerca de la literatura infantil, p. 20.

Las visiones poéticas de la otredad en América Precolombina /Lourdes Arencibia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Revista Matanzas. Revista Artística y Literaria

Ediciones Matanzas, Cuba, 2008