I. Innecesaria presentación
¡ Ni loca te digo cuál era mi nombrete en la Escuela de Arte! Se carcajea por enésima vez desde mi llegada, un guiño al vástago trompetista y la invitación al refresco de todos. Muchos no creyeron en mí… en ocasiones hasta yo me asombro cuando escucho los aplausos en el Sauto. El camino es largo, he oído piezas que me gustaría interpretar, pero es tanto y tan bueno lo que se ha compuesto para violín, que sé de partituras que nunca llegaré a tocar. Pero hago lo que puedo, o lo que quiero; y lo que quiero es tener siempre un arco entre mis manos.
II. Se abre el telón
Irina Vázquez Cruz, primer violín de la Orquesta Sinfónica de Matanzas comenta a los estudiantes que flaquean, la historia de la niña que a los dos años reconoció su enamoramiento en cuatro cuerdas. Bajo el sello de la comicidad que la caracteriza, se autoproclama “el antiviolín”, epíteto que rompe con la clásica figura del ejecutante esbelto. Quienes le conocen saben de sus dedos cortos y la ausencia de la marca en el cuello, estigma de la feliz esclavitud al pentagrama. (Léase: el extraño caso de la violinista sin mancha que ensaya hasta nueve horas diarias) Más de una década de estudios entre la Escuela Provincial de Arte de Matanzas y la Escuela Nacional, iniciaron su vida como profesional en la Orquesta Sinfónica yumurina desde 1983. Una no es nada sola: soy la más joven de cinco hermanas y sin su apoyo y el de mis padres, jamás podría haber tocado en escenarios de Viena, o en universidades de Brasil, a Beethoven o Bach. Entre la familia me compraron mi primer violín. Ese, y el día que me informaron (menos mal que fue un error de la secretaria docente) que no había aprobado las pruebas para el ISA, han sido momentos estremecedores de mi vida.
Instantes para anecdotizar…
1997. Seis meses de embarazo. Las manos más hinchadas del mundo. La Orquesta Sinfónica de Brasilia y un auditorio gigantesco esperando lo mejor de la solista cubana. Aunque tengo un solo hijo, yo sé lo que es parir dos veces. Nombres de hombres que te nombran… Nelson Gómez: mi primer maestro de violín en Matanzas. Ricardo Justi en la ENA, y en el Instituto Superior de Arte el maestro soviético Ashot Karibian. El maestro y amigo Enrique Pérez Mesa”. Nervios en punta… “Con Silvio Rodríguez. Participé en la grabación de su disco Expedición como primer violín. Aunque se comercializó en el 2002, trabajamos mucho a principios del 2001. Silvio es muy exigente y cada tema se repitió una y otra vez hasta que él quedó satisfecho… yo también. El maestro Frank Fernández: riguroso, pero inolvidable trabajar a su lado. Y Liuba María Hevia: muy profesional, ella sabe lo que quiere”.
III. Lento grazioso, quasi tempo di valse.
¿Es el violín un instrumento para mujeres? Siempre lo he considerado un instrumento para quien lo pueda hacer llorar y reír. ¿Tú sabías que el violín en su interior tiene una pieza que se llama alma? Quizás los sentimientos afloran más en las mujeres; pero no creo el chiste en el gremio habanero de que Matanzas da sólo buenas violinistas. Estamos preparando a varios jóvenes desde el atril en la Sinfónica y están haciéndolo muy bien”. Un concierto compuesto por un hombre del siglo xix ejecutado por mujeres matanceras en el xxi… Interpretar a Beethoven es un atrevimiento, en el mejor sentido de la palabra. No tiene que ver con género ni con el tiempo. Desde el inicio los dos días de conciertos por el aniversario de su nacimiento, fue un excelente proyecto, un homenaje de Matanzas a un singular genio de la composición clásica. Las obras que escogimos del repertorio beethoviano son una síntesis entre el estilo popular y el académico, entre lo festivo y lo sublime. En su época se consideraron demasiado avanzadas, incluso inaccesibles, pero con el paso del tiempo se convirtieron en piezas claves de la música universal. Los matanceros conocen de música y la repercusión de estos seis conciertos fue tremenda. La ciudad se merecía algo así. El éxito del concierto triple (op. 56) para piano, violín y chelo se comparte entre la maestra Elvira Santiago, la chelista Felipa Moncada y la dirección orquestal de Yeni Delgado. Imperdonable no mencionar la ejecución brillante de Ulises Rodríguez y los jóvenes talentos del patio (no sólo féminas) como Yisel Rubio, Oscar Verdeal y Víctor Díaz en los cinco conciertos para piano y orquesta. Entonces soplan aires de renovación en la Sinfónica matancera… La orquesta está casi lista para el despegue, pero faltan elementos de estructura que nos mantienen cerca de tierra todavía. Para nadie es un secreto lo imprescindible de contar con un recinto para ensayar, como mínimo. Es un buen momento para la sinfónica, ojalá no lo dejen pasar. Los estudiantes de la escuela de nivel medio añaden una cuota de juventud y voluntad que alientan cualquier proyecto.
IV. Allegro Vivace.
Aunque yo no sigo ningún ritual especial cuando voy a tocar en conciertos o una presentación de importancia, si es en la noche, trato de no ensayar en la mañana. Los amigos me conocen: ese día no recibo visitas y si puedo, como muy poco y duermo al mediodía. Eso sí, siempre tengo que llevar conmigo un pañuelo, porque sudo muchísimo, creo que más por las libritas sobrantes que por miedo al ridículo. Insatisfacciones... Yo vivo para el violín pero me hubiera encantado ser soprano. 24 horas en la vida de la maestra Irina Vázquez.“De esas 24, una buena parte se la dedicaría a la enseñanza del instrumento a 7 estudiantes que atiendo personalmente.
El resto lo pasaría con mi familia en la costa, bien cerca del mar.Claro, que también para allá me llevaría al violín”. Para mostrarle a un desconocido que sabes tocar ¿con cuál pieza te presentarías y dónde? Te respondo primero el dónde, aunque no creo que pueda: en la Sala White. Tocaría, como mi primera presentación en público en 1992, bajo la dirección de la maestra Elena Herrera, el Concierto no. 3 de Mozart, alguna obra de Rachmanninov o del propio Beethoven.
V. Cae el telón (innecesaria despedida)
Si tuvieras que escoger una música de fondo para esta entrevista… Un movimiento lento. Nada de allegrettos. Una pieza que me invada despacio y se pierda entre la gente que ama la música que interpreto.