Yamila
GordilloMás allá del béisbol

A propósito de la obra teatral de Ulises Rodríguez Febles

Soy cubana, pero no me gusta la pelota; es que no la entiendo, y no ha sido por falta de explicación; solo es que no encuentro la magia en ese estadio lleno, alborozado de gritos, cornetas y corre-corre de peloteros. Tampoco es por aquello de la telenovela, que en ocasiones, la televisan a la misma hora, en dos canales diferentes: disputa archiconocida entre hombres y mujeres cubanos; y mucho menos, por ese pelotazo inevitable -cuando caminas por las calles- de ese juego infantil de tres bases pintadas en el asfalto y un poste tomado como home. Sencillamente, no la entiendo. Mas, lo único que me conecta, es el famoso juego contra Estados Unidos, el cual miro y escucho sin comprender, pero en el que ganar es una cuestión de principios.
Recientemente, el grupo Vital Teatro, bajo la dirección de Alejandro Palomino presentó en el Teatro Sauto de Matanzas, la obra Béisbol, mención del Premio de Teatro José Antonio Ramos, UNEAC, 2007, del dramaturgo Ulises Rodríguez Febles (Cárdenas, 1968). Este grupo ha realizado además, la puesta en escena de otras obras de este autor, como Frida, Yo soy María (2007).
Béisbol desde su título condicionaba al menos dos tipos de destinatarios: los amantes del teatro que no gustan del béisbol, y los amantes del béisbol que no gustan del teatro. Ambos con algo de escepticismo, se acercan a la puesta teatral; esta es quizás, la primera bola lanzada por el autor: la obra como juego.
La misma aborda el conflicto personal de un joven pelotero del equipo Cuba que debe lograr un jonrrón, y elegir si regresa victorioso a su país:


Ya tu novia y yo estamos preparando la fiesta de bienvenida, Martín. Así que esmérate. La gente del barrio también te está esperando. Y seguro que en el aeropuerto también los van a esperar. Vas a llegar al barrio como un héroe. Montado en un jeep verde y descapotado. Y la gente te va a saludar, te va a gritar. Y van a mover las banderas... Y van a gritar tu nombre: !Dihigo!!Dihigo!. (Maestri).(1)


O se queda en las grandes ligas americanas y se convierte en un traidor, con solo firmar un papel en blanco, "un maldito papel blanco que me hará rico" ( Dihigo).(2) Su actuación define el destino de la final del Quinto Clásico Mundial entre Cuba y Estados Unidos.
Recuerdo, un texto de Eco que leí hace algún tiempo en el que explica como el uso de determinados términos "puede cambiar el sistema de reacciones emotivas del destinatario".(3) En este caso, pensando en la palabra béisbol, nos preguntamos ¿qué connota? ¿Simplemente, es un juego de competición, la diversión de lanzar una bola dura contra un frontón con un bate? No, cuando decimos pelota, en este contexto estamos hablando de nuestro deporte nacional; "béisbol cubano" remite a Patria, a sentimiento de nacionalidad,por lo que las propias relaciones asociativas del término nos sitúan en un universo de condicionamientos morales y políticos.(4)


...Cuba y Estados Unidos se enfrentan en la final del Quinto Clásico Mundial de Béisbol. Un juego sensacional, un juego que le zumba el merequetén, que va a partir el bate, porque hace días que no se duerme, que no se habla de otra cosa en este país, porque a nadie le cabe un alpiste, porque como dijo un amigo "esta vez la gloria se desbordó del grano de maíz". (Edilio).(5)


Por lo tanto, el dilema personal del protagonista no está solamente en asumir la responsabilidad de elegir el juego que debe jugar, sino que además se encuentra decidiendo su vida, sus relaciones familiares y amorosas, las de su equipo, su barrio, su comunidad, y por demás las de su país.


Me desespero. El juego depende de mí. ¿Entiendes lo que eso significa? No me concentro (...) La tensión del juego me está comiendo. Es el estadio lleno, son los de mi equipo en el banco. Me están mirando, me comen con la vista. Todos me están mirando en el mundo. Me tragan con sus ojos. Y el hombre de la gorra verde escribe en su computadora. Y el papel en mi bolsillo. Mi novia también me debe estar mirando (...) Tengo que demostrar que no se equivocaron conmigo. (...) Si me poncho no vuelvo al banco. No se dónde me voy a meter. Toda la culpa va a ser mía (...) Soy Martín Dihigo. Y Martín Dihigo no puede fallar. (Dihigo).(6)


Entonces, ¿sobre qué nos propone reflexionar la obra?
Su tema es presentado a partir de contradicciones latentes en el contexto cubano actual, y a través del mismo se señalan subtemas como, el robo de talento, el llamado sueño americano, las carencias materiales, limitaciones, desgastes y ambigüedades en las que viven las mujeres y hombres cubanos de hoy.


(...) Fui custodio de un hotel, yo... ¿entiendes? Y llegó el 30 con un auto lleno de negros. Quería entrar al Hotel; lo siento el 30. Lo siento, pero no puedo dejarte entrar. Le dije con mi mano sobre la pistola. Llama al gerente, dile que el 30 quiere hablar con él -me dijo. El 30 quería tomarse unas cervezas con los amigos que venían en el Lada que le dio el Estado. Entonces tuvo que esperar, él... ¿nunca has visto un cheque en blanco?¿Nunca? 40 millones... ¿Entiendes? Pues el 30 lo vio. Varias veces lo vio y ahora tenía que pedirle permiso a un gerente de mierda. A una plasta de gerente rechoncho, vive bien, arrastrado. ¿Entiendes? Por eso me botaron del hotel. Por dejar pasar al 30, porque me dio la gana y porque la Constitución de la República dice... (Casañas).(7)


Hay una mirada crítica y cuestionadora de la realidad, pero Béisbol, nos habla de la libertad individual, de esa decisión personal, a la cual expone, debatiéndose en la historia de un pueblo, en su memoria colectiva; es el rol de cada uno de nosotros como entes socio-culturales, filosóficos, éticos, cívicos..., y con necesidades de satisfacciones individuales -espirituales y materiales-, realización de sueños.

Pausa
No es solo por esta vez que el béisbol se ha tomado como pretexto para mostrar asuntos medulares metamorfeasiados en el discurso social, autoritario y oficial. Pensemos en el juego de pelota realizado por los artistas de la plástica y críticos a finales de los años 80, que no era mas que una gran performance ante el cierre de exposiciones, la censura de obras a la que asistió las Artes Plásticas. Como dijera el personaje Casañas: "No hay cosa peor en este país que no saber jugar pelota".(8)
Para Ulises, es además oportunidad para destacar su legado -uno de los deportes más antiguos y populares en el mundo-, y rememorar algunas de las figuras del mundo beisbolístico: a Martín Magdaleno Dihigo Llanos (Jesús María, Cidra 1906-1971) conocido como "el Inmortal", una de las estrellas de las Ligas Negras del Béisbol Independiente. Obtuvo un lugar en el Templo de la Fama de Cooperstown, y bajo su efigie aparece una placa que lo nombra como "Martín Dihigo Llanos, El Maestro". Contó con un récord de 250 victorias como lanzador, aunque jugó en todas las posiciones; tuvo 350 como promedio. Es "una de las figuras más grandes del béisbol cubano de todas las épocas, si el, calificativo de mejor de todos los tiempos, no pudiera denominarlo, no habría dudas de que fue el más completo y versátil".(9)
También es homenaje para Orestes Kindelán, Luis Giraldo Casanovas, José Antonio Huelga, Gómez, Pertierra, Jardines, al popular Omar Linares -tanto que basta con nombrarlo como "el 30"-, Adolfo Luque, Conrado Marrero, Orestes Miñoso, Manuel Alarcón, Modesto Verdura, Miguel Cuevas, Fermín Laffita, Chango Mederos, Wilfredo Sánchez, Urbano González, Antonio Muñoz, Agustín Marquetti, Cheíto Rodríguez, Rodolfo Puentes, Lourdes Gourriel, Victor Mesa, Antonio Pacheco, Germán Mesa... Ellos son la pelota cubana y "la pelota cubana es la pelota cubana" (Edilio).(10)
Se menciona además, al emblemático estadio Guillermón Moncada, el Latino, al comentarista deportivo Eddy Martin, el fanatismo a industriales, la mala racha del equipo matancero, y la traición de Iván Casañas; pero esta actitud solo se señala, pues la historia que importa en Béisbol, es la historia de los que se quedaron, de los que decidieron como el joven Dihigo por su "(...), terreno colorao. Me gusta mi público, el ruido de mis estadios. Llegar victorioso al barrio, a la casa. Me gusta jugar en todos los campeonatos, pero volver de nuevo", "no quiero hablar mal de nadie. De mis compañeros, de mi bandera",(11) y más cuando "la historia de los que se quedan no es tan linda como la cuentan". (Edilio).(12)

Transición
En la pieza teatral escasean los elementos escénicos, las connotaciones no vienen por parte de ellos, sino que se estructuran en un acto único; a través de los diálogos, el uso del recurso retrospectivo -mediante las categorías espacio-temporales- y la alteridad de sus personajes y situaciones. No hay espectacularidad escénica, sino que es el texto el que polemiza hechos, acontecimientos, emociones de los personajes; discurso que rompe con la impunidad que se le ha establecido en la realidad socio-política, para convertirse en metáfora de ella misma.
La escena dramática se contextualiza en tres zonas: la barbería, como espacio real donde los personajes (Maestri, Casañas, Fígaro, Edilio) cumplen función de público, son espectadores -al igual que nosotros- de lo que está ocurriendo en otra de las zonas: el terreno de pelota, que es espacio virtual (implícito en el espacio real de la barbería).


... Y ahora no estoy pelando (...) Se acabó la colonia, el talco, la crema. Tengo las manos temblorosas. Puede esperar o irse (...) y si estoy aquí es porque tengo el televisor roto. (Casañas a Edilio).(13)


En el espacio barbería, el televisor, potencia la realidad de ese "otro" espacio terreno de pelota, que es donde se presenta el conflicto del protagonista, que no solo implica a los personajes/público a nivel textual, sino a los espectadores extradiegéticos -estos últimos tienen un mayor nivel de información. Y la tercera zona, es la del espacio del recuerdo, que se indica con una señal demarcativa (luz azul) que se refiere en las acotaciones; a través de ella se introducen situaciones retrospectivas o se detiene el juego para que los personajes dialoguen con el protagonista.


Luz del recuerdo sobre él: azul.
Casañas: Escucha... Corre, corre, niño. (Empieza a correr. Dihigo lo imita.)
Edilio: (Desde la otra área.) El americano se prepara para lanzar. Y Martín Dihigo para batear.
Casañas: (Desde la zona azul de los recuerdos.) ¡Edilio!! ¿Y? Pedí tiempo ¿Bien? Esas son las reglas del juego en esta barbería. Si no le gusta puede irse a otro lado a ver la pelota (...).(14)


Los espacios se funden con ese ir y venir de los personajes, son móviles, permeables, y en ocasiones se separan; así va ocurriendo el suceder temporal que se erige desde la fragmentación. E inclusive, las dimensiones locativas y temporales se intercambian, el aquí es el ahora y viceversa.
Por lo tanto, el tiempo presente de la enunciación asiste continuamente a su fracturación; la acción principal que es el juego de pelota, no deja de exponerse en un sentido lineal, comienza cuando aparece Dihigo que viste un uniforme del equipo Cuba, parado en atención con la gorra, toma el bate, y se sitúa en home; y termina cuando en el noveno inning da el jonrrón que decide el juego.
Aparentemente, el ritmo dramático pareciera que se retarda con los momentos retrospectivos que tienen lugar en la zona del recuerdo; sin embargo, el juego de pelota se detiene visualmente (en el televisor) pero continua en la escucha, el uso del "radio" permite esta disyuntiva de carácter temporal.


Casañas: Ahora... necesito conversar con mi jugador.
Maestri: ¡Tiempo!
Edilio: Pero es que...Maestri: Dije tiempo y es tiempo. Así que… (Saca un radiecito. Se lo pone al oído.)
Luz del recuerdo sobre él: azul. (Casañas se dirige a Dihigo)
Maestri: (Por lo que se oye en el radio.) Ellos dicen que no vamos a ganar. Pero si vamos a ganar, ¿verdad, viejo?(15)


Como bien se ha evidenciado, los personajes cumplen una expectativa textual plural: Maestri (madre / arbitro), Casañas (padre / entrenador / pelotero frustrado), Edilio (cliente de la barbería / jugador imaginario / comentarista deportivo / fanático de industriales), Fígaro (barbero / proamericano / apostador),(16) y Marítn Dihigo (joven pelotero / amateurs / nueva generación de la pelota cubana, contrastando con Dihigo el viejo pelotero / profesional / leyenda del béisbol mundial. Mientras que algunos de los personajes referidos adquieren estas connotaciones en la autoconciencia del protagonista: la novia es deseo carnal, mujer que se convierte en su imaginario insular, es Cuba; el de la gorra verde y su computadora le acentúa su conflicto, presiona, reafirma su indecisión; e Iván Casañas es su opuesto, su negativo, lo que no quiere ser.
Todas estas reflexiones de Martín Dihigo se realizan desde home (zona del terreno de pelota) que es en esos momentos espacio privado, allí emanan sus emociones, sentimientos, inseguridades, deseos... y solo en el acto de batear es que se desempeña como sujeto en un espacio público.

Telón.
Con estos apuntes no he pretendido interpretar sino "que nuestro fin es llegar a concebir, a imaginar, a vivir, lo plural del texto, la apertura de su significación".(17)
Al margen de toda categoría temporal, al tiempo del escritor, al empleado en la escritura, el tiempo del lector y el tiempo histórico al que pertenece su obra,(18) Ulises ha apostado por la victoria de la final del Quinto Clásico Mundial de Béisbol(19) que está por suceder, pero que sabemos esperanzador.
Béisbol enrola a los que tendrán que decidir, los que ya decidieron; o en muchos de los casos, a los que verán decidir a los demás.

 

Notas y referencias


(1) Ulises Rodríguez Febles. Béisbol, material impreso, p 13
(2) Idem, p 8
(3) Umberto Eco, "Retórica e Ideología", en Textos y contextos, Selección y traducción de Desiderio Navarro, Ed. Arte y Literatura, Ciudad de La Habana, 1985, T1, p.243.
(4) Idem, p. 243.
(5) Ulises Rodríguez Febles. Béisbol, material impreso, p 3
(6) Idem, p 13.
(7)Idem, p 7.
(8) Idem, p 19.
(9) Alfredo L. Santana Alonso. El inmortal del béisbol Martín Digo. Editorial Científico-Técnica, La habana, 2007, p3. (Dihigo jugó las nueves posiciones del béisbol, se considera el mejor jugador all round de todos los tiempos, jugó en diferentes equipos en Cuba, EE.UU, México, Venezuela, Puerto Rico, República Dominicana y otros países, laboró como director, entrenador, comentarista deportivo de la revista Carteles, periodista del diario Hoy, comentarista radial en La Habana). (N del A)
(10) Ulises Rodríguez Febles. Béisbol, material impreso p 15.
(11) Idem, p 19.
(12) Idem, p 21.
(13) Idem, p 4.
(14) Idem, p 5.
(15) Idem, p 5.
(16) Ya anteriormente hablamos de la función de espectadores de estos personajes.
(17) Roland Barthes. "Análisis textual de un texto de Edgar Poe" en La Narratología hoy. Selección y Presentación de Renato Prada Oropeza, Editorial Arte y Literatura, Ciudad de La Habana, 1989.
(18) Ver "La Temporalidad del relato" de Juan Carlos Lertora en La Narratología hoy. Selección y Presentación de Renato Prada Oropeza, Editorial Arte y Literatura, Ciudad de La Habana, 1989, p.292.
(19) En el año 2006 se realizó el Primer Clásico Mundial de Béisbol.


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Revista Matanzas. Revista Artística y Literaria

Ediciones Matanzas, Cuba, 2008