Cuatro poemas


La ventana

He abierto la ventana
y no es la ventana de siempre
es una enorme ventana sobre el imparcial silencio.
Han venido a buscarme
pero no estaba
no estaba yo
sino otra mujer
que no sabe nada de mí
-o prefiere no saber-
ella sólo quiere asomarse a la ventana
y ver cómo todo calla o habla
se vuelve caótico
e inteligible.
Se dice a sí misma
que podría cerrar de golpe esta ventana
matar de golpe
a esa otra mujer
tan pálida
tan parecida a lo que quiere
tan absolutamente muerta.

La camarera sí existe
o infringiendo el protocolo

Cuando digo gracias
a la camarera que no debería existir según el protocolo
pero existe
sobre todo por lo que duelen las várices en su pierna
derecha
además de infringir el protocolo me convenzo
de que la distraída camarera
me ha servido
luego existe
y yo he sido servida
luego existo
y tú lo has mirado todo con frustración
seguro pensando
¡ah! otra que ve a la camarera
y le da las gracias
e infringe el protocolo
y se te van las ganas de besarme
(a saber si has tenido ganas de besarme)
porque si así fuera seguro me habrías besado
lo cual también habría infringido el protocolo
luego entonces
también existirías.

Mujeres vs. la pipa de Ibrahim

Ibrahim prefiere perder dos mujeres
antes que su pipa.
Y yo creo que su buena (o mala) educación
(depende de quién y desde dónde mire lo que
expresa Ibrahim)
le traiciona
le hace creer que su pipa (antiquísima)
es un objeto mucho más valioso
que los cuatro brazos
las cuatro piernas
y los cuatro ojos
los labios y cabellos
las canciones o la música de estas dos mujeres
los sexos
las blasfemias
las ternezas y los diálogos
y a veces también las penas
las humanas penas
sus manías
y sus almas (no sé si Ibrahim cree que tengan almas)
impolutas o llenas de suciedades
y sobre todo
los muchos lazos que Dios
también su Dios (espero)
que todos los dioses posibles
han atado para que estas dos mujeres
que Ibrahim preferiría perder antes que su pipa
vivan.



Mensaje y contramensaje

Una vez
tiré una botella al mar
(que esa tarde era bravío)
y puse(claro) dentro de la botella
una declaración de amor
que incluía la promesa
de que amaría eterna y apasionadamente
a quien devolviera el mensaje íntegro
y además pudiera hacerlo mirándome a los ojos.
No niego que desde entonces
he tenido pesadillas
con hombres
mitad pez mitad equino mitad macho cabrío
mitad cualquier otra mutación
que hiciera menos atroz al hombre en sí.

Pero…han pasado
los años los años los años
y con ellos
las penas las penas las penas
y sé
que si nadie se ha presentado aún
no es porque pueda pensar
que yo también
podría ser una de esas mujeres
mitad pez mitad equino mitad macho cabrío
mitad lo que fuera
porque además de la declaración de amor y la promesa
incluí una descripción
pensé entonces que minuciosa de mí
dejaba claro que era una muchacha de dieciocho años
muy normal
sólo que tenía los ojos algo desmesurados
hoy agregaría
el asombro de vivir me ha conservado aquellos mismos ojos.
Nadie se ha presentado
creo yo
porque a la mayoría de las personas
no le interesan las promesas de amor
y menos eterno
pero esto
lo he sabido con el tiempo y las penas.

De modo
que hoy he llevado otra botella al mar
con otro mensaje
donde pongo al tanto
a quien encuentre la primera botella
de que no podré cumplir mi promesa
y que si insiste
es importante que sepa
que de momento
sólo podré amarle
y punto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Revista Matanzas. Revista Artística y Literaria

Ediciones Matanzas, Cuba, 2008