Poemas del desvelo, de Nairys Fernández. Ediciones Matanzas, 2008

Insomnios de Nairys

Primero fue el insomnio, la madrugada, después el poema. O quizás primero fue el poema y luego el insomnio. Lo cierto es que este libro Poemas del desvelo, de Nairys Fernández, está poblado de largas horas de vigilia, de la humedad y el silencio de las madrugadas, de ese desvelo mordaz y casi perenne de su autora:

Otra vez estoy despierta
otra noche que parece ser la misma
que aún continúa y es imperecedera
por los siglos esparciéndose.

Es a esta hora en que comienzan a rondar los miedos, las preocupaciones por el hoy y el mañana, incluso por el pasado, por ese manantial de la juventud que se aleja, por la soledad de su claustro conformado por las cuatro paredes de su habitación.
Qué horror tan seco son las noches, escribe Nairys como maldiciéndolas, haciéndolas culpables de tanto desierto.
Y no puede hacer nada contra la oscuridad, contra las ojeras casi crónicas debajo de sus ojos. Entonces no le queda más remedio que escribir. Sola, sin grandes esperanzas ni expectativas, incluso conciente de la vanidad de cualquier empresa, la autora toma su pluma y escribe. Ha sido así desde hace muchísimo tiempo. La acompañan su casona colonial, los fantasmas amados de sus muertos, el maullido de sus gatos, el polvo, y sobre todo la noche con su velo, la noche que también es una de sus patrias:

La noche va vestida de muerte
con un dolor definitivo en las entrañas
va serena de la mano del viento.

Es valiente. Ha sobrevivido a muchos naufragios, al temblor de la penumbra. Por eso reza la oración perpetua de estos tiempos y vuelve el rostro hacia el norte del alba que ha sabido guardar durante años.
Pero en su libro hay otras geografías imaginadas: está Puebla con su Catedral y sus cipreses, Acatepec y Tonanzentla, cualquier puerto del mundo, aquella estación en el acantilado, sitios quiméricos vistos nada más que en los sueños. Nayris dice viajar dentro del cuerpo, hacia adentro. Todo puede alejarse, el otoño llega sin remedio, luego el invierno. No podemos hacer nada contra ello. Pero Nairys puede viajar dentro de su cuerpo. Y puede escribir versos, definitivamente, como un exorcismo, incluso como una especie de purificación conciente del alma o como interrogantes perpetuas o puntos de partida. Y en su escritura hay muchas preguntas: ¿Cuánto tiempo queda para nosotros; a dónde vamos si lo que cuenta es lo inservible, espejismo, el comienzo de lo que ha soñado; cómo es verano si todo tiene rostro de invierno, si todo es frío y cristalino, si el tedio es una erosión pública bajo la grieta del sacramento?
En su libro también respiran el callejón abandonado donde vive y desde el que puede mirar al infinito; su tía que tiene 97 años, una sola pierna y, a pesar de ello, es feliz; Graciela Milián, su amiga poblada de gaviotas que se esparcen entre un fondo oscuro de vitrinas y anaqueles.
También está su infancia, al fondo, temblorosa. Y por supuesto su Isla, isla húmeda, como todas las islas, borrando junto al tiempo sus peces. Su isla de aguas, casa de lluvias cuando penetra sus entrañas. Isla fría mojada de sensaciones, sumergida, bordada al centro del golfo.

Isla coral de Las Antillas
agua quieta a veces
agua inquieta siempre
robada por un paisaje irreal…
Cuánto bracear hasta tu orilla
cuánto remar hacia el Norte
o hundirse en el fondo como las algas y el musgo
como las piedras que protegen de cualquier animal.
Isla con una playa desierta en cada poro
Cargada de arena
de caracoles fósiles expulsados por los rincones
de marineras aves peregrinando sobre tu espuma.

Poesía delicada es esta de Nairys, nacida de sus más estremecedoras vivencias y sus más lejanos sueños. Dieciocho poemas que nos adentrarán en el mundo de la autora, de la mujer que con una voz particular irá dejándonos una sensación ambigua, mezcla de esperanzas y desesperanzas. Líneas divisorias y equidistantes que nos tocará entonces a nosotros, sus lectores y amigos, desplazar hacia un lado o hacia el otro.
Leamos pues estos poemas de Nairys, descubramos su rostro, su alma, levantemos nosotros el velo.

Yanira Marimón

Triunvirato analítico de un biógrafo-poeta / David Leyva González

Las corrientes inasibles de Leymen Pérez / Geovannys Manso Sendán

Los puentes de Urbano / Eduardo Marrero Cruz

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Revista Matanzas. Revista Artística y Literaria

Ediciones Matanzas, Cuba, 2008