Corrientes coloniales, de Leymen Pérez. Casa Editora Abril, 2007

Las corrientes inasibles de Leymen Pérez

A la usanza de los Cronistas de Indias, con el espíritu reconcentrado de aquellos que supieron advertir la cuota de barbarie y deshumanización de quienes conquistaron a golpe de sable nuestra nación, a golpe de cruz y hostias que horadaban el paladar de nuestros siboneyes –mucho más a gusto con su casabe- construye, no escribe, Leymen Pérez estas Corrientes coloniales (Casa Editora Abril, 2007. Premio Calendario 2006). Un libro que socava, por muchas razones, nuestra quietud, nuestro desamparo histórico.
Cuatro versos de este libro se sitúan al centro de la esfera imaginaria que conforman sus páginas:

El colonizador no ha cambiado
ha cambiado el testimonio la memoria
de los que salen y entran con otro silencio
con la boca amarga eliminando pasajes de la HISTORIA

La Historia entonces –nuestra Historia- entrevista como ausencia, como ente que se disipa, que se distor(ero)siona en el testimonio cambiado, la Historia signada por su carácter apócrifo, parece escindir en diversas aristas y ángulos los ejes temáticos de Corrientes coloniales. Leymen, adherido al espíritu de que sólo aquello que se recobra nos pertenece por completo, nos lleva de la mano- entre fortísimas imágenes- a una Cuba que se forjaba entonces –plena se laceraciones y heridas sucesivas- como nación.
Su ánimo por otorgarle a cada palabra, a cada oración, a cada párrafo, un sentido no divagatorio, sino efectivo, directamente proporcional a los sucesos que narra o define, lo llevan a recurrir a una sintaxis que evade toda elipsis, toda postergación del centro inamovible que refleja.
Así: parlamentos entrecortados, certeras preguntas, sustantivos o verbos que se aíslan a conciencia, se tornan fiel reflejo, imagen holográfica de cuanto acontece –como hecho factual- en este brevísimo volumen.
Exorcicemos nuestro pasado –nos advierte su autor-. Fustiguemos lo más oscuro, lo más cruel, el vacío innombrado. Reconozcamos, en aquella heroicidad ya perdida para siempre, una consecuencia que transformada en círculos concéntricos nos golpea y nos define hoy.
Leymen sustantiviza aquellas palabras tan certeras de Claudio Magris: “La literatura moderna no es un viaje por el mar, sino más bien a través del polvo y la desolación”.
Desolación entonces, paisaje desabitado, sangre, hormigas, voces negras, asfixia, sombras, cuerpos mutilados, cadenas, hombres sin rostro, conforman el espectro angustioso que el autor no desea mitificar, sino devolvernos como genealogía, como ángulo sobre el que descansa un tiempo tan pretérito, como latente.
Pero no sólo los deslumbramientos por (re)escribir una “otra” historia: más nuestra, menos fragmentaria, obsede a Leymen; también lo obsede y lo seduce esa cuota –tal vez ínfima, tal vez absoluta-que propició nuestra CULTURA, nuestra LITERATURA, en el entendimiento de Cuba como escenario singular, donde se fecundaban arquetipos y pasiones que hoy nos nombran y purifican en su esencia. Los juegos intertextuales con obras y autores tutelares se suceden se imbrican hasta fortificar un mapa donde se vislumbra –con toda certeza- la preeminencia que nuestro pensamiento de entonces, ayudó a conformar, a subrayar. De Silvestre de Balboa a José María Heredia, de Cirilo Villaverde a José Martí, de José Jacinto Milanés a Gilberto Girón, sin evadir, incluso nuestra contemporaneidad, Leymen Pérez exorciza, genera, redimensiona, una tradición aún suspendida, siempre presta al análisis y la revisitación de aquellos que – sin reticencias- insisten en traducir sus huellas.
Recientemente escribí, a propósito de sus libros anteriores:”Entre la realidad que se nos ofrece como artificio, como no-ser, y el interior del hombre entrevisto en su ser-absoluto, donde gravita la libertad, la verdadera aprehensión de la naturaleza y sus causalidades, quizá podamos encontrar el centro mismo de la poesía de Leymen Pérez”.
A esto añado, que a esa realidad, a esa inmediatez que nos corroe el ser, Corrientes coloniales suscribe el sentido historicista de los hombres que no cesan de traducir en imágenes, en metáforas, en signos, nuestra persistente moralidad insular.
Permitamos que estas corrientes nos penetren, nos vivifiquen, insistan en personificar una zona de nuestra poesía actual mucho más pendiente a los orígenes, a los márgenes que secretamente subyacen bajo nuestros pies.
Permitamos, para decirlo con palabras de Leymen Pérez –un tanto parafraseadas-, que el hombre ascienda, ascienda, ascienda y no sepa qué crepúsculo, qué patria lo acompaña, o qué silencio de la naturaleza, lo respira…

 

Geovannys Manso Sendán
Santa Clara, febrero de 2008

Triunvirato analítico de un biógrafo-poeta / David Leyva González

Insomnios de Nairys / Yanira Marimón

Los puentes de Urbano / Eduardo Marrero Cruz

Del cielo al infierno. Una historia de salón / Helga Montalván

Noticias de Lien y Rey / Alfredo Zaldívar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Revista Matanzas. Revista Artística y Literaria

Ediciones Matanzas, Cuba, 2008