Confesión del perseguido

A Alfredo González, árbol y pez, amigo,
cazador de senderos que se bifurcan.

Esto lo estoy tocando mañana.

"El perseguidor". J. Cortázar.

Le duelen los pies y las manos.
Las raíces torcidas del alma me duelen.
Y mi pequeñez envuelta en la locura.
Padre, voy huyendo.
Dame al menos un espacio
donde veloz descanse mi vergüenza
para ni ver, ni escuchar la certera
quietud del escogido.
Padre, estoy, nací en fuga.
Salto de mí, de mi transida medianía
que todo lo pone en orden, en sombra.
Caigo de las divinas notas, cisnes de fuego
improvisados en el saxo por el jazzman.
Negro cazador
que nos tiende las trampas con el vidrio
molido de su aliento.
Hondo trago amargo,
la desnudez de sus manchas translúcidas
y su música en un disparo a mitad del camino.
Silencio que es tu voz. La carcajada.
Mi tiempo, la ventana del que huye
parece un pobre insecto moribundo
recogido entre las telas de lo efímero.
Sólo el cazador atisba la eternidad,
la huele, la hace suya.
Como una mujerzuela se le rinde.
Sólo él hace del retorno un nombre vacío,
el ojo oculto del búho en el tronco del árbol.
Sólo él con sus andrajos y delirios se salva.

Señor, quién se retuerce en la cruz,
quién dice perdónalos y trueca su cabeza por mí,
por nosotros los perseguidos.
Condenados a dar luz bajo las piedras,
entre la hojarasca de la ignorancia.
Quién limpiará las grises serranías del miedo
y hará de nuevo el sacrificio
por nosotros, manzanas de la sombra.
Piedras encendidas en los círculos de un agua
muerta,
en la imperfección y la fuga.
Ciervo fijo en su salto. Polvo negro.
Quién vendrá a reivindicar el oro acrisolado
en las venas de mi mudez.
Quién coronará
tanta envidia al brillo cortante del acero.
Mi palabra en la punta, su horizonte en todas
partes.
Ansias de ser la flecha, la mano que no tiembla.
Y esta herida profunda en nuestros sueños,
quién la sanará, Señor.

 

• Intertextos / Mirta Yáñez

• Carta a Julio Cortázar / Alexis Díaz-Pimienta

 

 

 

Diseño e implementación: Karel Bofill Bahamonde
Revista Matanzas.
Revista Artística y Literaria
©Ediciones Matanzas, 2009