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Libro Blanco,
de Teresita Burgos
Ediciones Matanzas, 2009. |
Blanco de fondo o la ascención del Ser
La ascensión es el único camino, pienso mientras releo el Libro blanco de Teresita Burgos. Después medito lo siguiente: debemos alinear los cuatro vehículos inferiores: el físico, el emocional, el etérico y el mental, para que el cuerpo sepulte la personalidad humana que lo ata a la tierra. Lo que vibra detrás de cada palabra es el poema, arrancándonos el dolor, el placer o cualquier otro sentimiento. El blanco es la luz más acabada de la creación y está en el aire que dijo: espero a quien busque mis peras en el agua, en el pensamiento atrapado en una compuerta densa, deshecha frente a la voz del bosque que está en un simple árbol. En alguna parte Valéry dice que " el poema es el desarrollo de una exclamación", o sea: ¡YO SOY el blanco!, ¡YO SOY!(1)
En todo discurso poético se produce una tensión a partir de la naturaleza que va creando el autor dentro del lenguaje. Teresita, dice: (…) Nada puede desatarme de tanta vegetación y trastos hundidos. Veo tan cerca el aura de los peces (…). Hundimientos, profundidades, caídas, ¿qué poeta no desciende y toca la penumbra?, ¿qué poeta no se construye a imagen y semejanza del paisaje que contempla o medita? En el Libro blanco hay una energía y vibración que trata de abandonar la angustia y el pesimismo que caracteriza a muchos poemarios contemporáneos. En la ascensión del Ser que escribe estas prosas hay paz, mesura y sobre todo búsqueda interior. Los poetas se agotan raspando las superficies con los mismos instrumentos y dejan que la mala hierba crezca en sus manos.
Estoy sobre mi tumba (…) Mi dolor se extiende, se dispersa en la ciudad lejana que centellea en la bruma (…) en este fragmento la que asciende hacia la cima gloriosa del logro espiritual se muestra, y solo podemos sentirla mirando a la llama de fuego que crece en la casa y dentro del pecho. El blanco se transmuta a sí mismo. Ha adquirido la capacidad de evolucionar, por lo tanto no coincido con lo planteado en el poema "Carta a un caballo": Ayer cuando morí fui a parar a un grillo. Intenté moverme dentro de su cáscara (…). No podemos ser en la próxima experiencia física menos evolucionados que ahora. El Libro blanco alcanza sus más altos momentos cuando los textos se mantienen entre el ser y el estar, oponiéndose al rígido mentalismo y a la cárcel de los movimientos o tendencias de moda. Las imágenes con ciertas reticencias de la filosofía Zen también le añaden a este conjunto una extrañeza que nos deja respirar con más profundidad.
Considero importante decir que en el Libro blanco hay una gama amplia de colores y no se cumplen aquellas palabras de Roland Barthes, publicadas en El grado cero de la escritura: "nada es más infiel que una escritura blanca"; la libertad poética es capaz de entrar y salir de las formas endurecidas que crean los límites en el propio dinamismo interno de las piezas. Cuando termino la lectura de los poemas de Teresita Burgos pienso que "La perfección completa de la flor está en la semilla".Teresita Burgos disimula la ostentación de su lenguaje y demuestra su sinceridad, que es lo mismo a decir: su Naturaleza.
(1) El 1 es el origen, el primero de los números. Se alza soberbio y altivo, hacia arriba, y tanto si se le multiplica como si se le divide por sí mismo, se queda siempre en 1, lo que no ocurre con los demás números. El 1 es el número de la originalidad, de la creatividad, de la voluntad, de la potencia, del dominio. Es el número del "YO" del "YO SOY". Es autoconciencia. El 1 es el número del mando único, de la literatura (como escritor o como lector).
Leymen Pérez
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