 |
Del otro lado del patio,
de José Rodríguez Menocal
Ediciones Matanzas, 2009. |
Del otro lado… el mundo
Hay unos versos de Luis Marimón, mi padre, que aprendí desde niña y que llamaron siempre mi atención por la contundencia, la seguridad con que fueron escritos, casi sentenciosamente.
Los versos en cuestión dicen así: Y es que el amor de una ciudad se conoce por la cantidad de sus perros callejeros. Entonces pienso en Matanzas o en La Habana o en Colón. Y pienso también en el pueblito donde se desarrollan los hechos de Del otro lado del patio.
Leí los originales de este libro hace poco más de un año. No recordaba sus particularidades, solo su eje central y, lo más importante, tenía aún esa sensación amable que sólo te deja la lectura de algunos textos.
Entonces releí el libro.
Quizás para algunos pocos Del otro lado del patio, de José Rodríguez Menocal, sea solo una historia de perros. Para otros, la enorme mayoría de sus lectores, resultará una exquisita parábola de la existencia humana, más allá de raza, género o nación.
Para mí ha resultado exactamente eso.
Dos perros: Sansón y Lucky, son sus protagonistas. A través del primero Menocal nos conduce por la historia, contada, dicho sea de paso, excelentemente. Este perro vive encerrado en un patio que se ha vuelto desordenado y sucio, pero tiene el amor y el cuidado de sus dueños, especialmente de Andy, un niño afectuoso y muy travieso.
En este lugar hay muchos animales, lo que ha hecho de la convivencia un acto caótico. Por ello Sansón se ha cuestionado más de una vez la posibilidad de marcharse. Una reja divide el patio del resto del pueblo. Por sus hendijas el perro observa el mundo exterior, quizás con un poco de recelo y curiosidad. A veces se pregunta por su origen, pero no tiene respuestas ni tampoco el valor necesario para ir a obtenerlas.
Salir del otro lado del patio presupone riesgos. Tal vez Sansón no esté consciente de tal hecho, mas su olfato de perro se lo asegura. Es en esta parte de la historia donde aparece Lucky, un perro que podría ser su antítesis: sucio, negro, callejero, sin clase. Lucky representa un hermoso símbolo del valor y la libertad. No titubea ante nada ni nadie. Está acostumbrado al hambre, al maltrato de los humanos, al frío de las madrugadas. En más de una ocasión se ha acercado al patio de Sansón y lo ha observado con detenimiento. Al fin se decide y le hace una propuesta: que huya de la casa para ir a conocer a una perra que se le parece mucho y que podría ser su madre.
La propuesta es tentadora, pero Sansón duda, está escéptico ante esta posibilidad y tiene, además, miedo a dejar la vida que conoce. Entonces Lucky le dice, en palabras que a mi juicio son ideas medulares del libro:
Como quieras, hermano. Allá tú si escoges dar la espalda a la libertad. Yo soy el dueño de mis pasos. Eso es lo que nos hace diferentes.
Por ello Lucky juega un rol tan importante en la historia. Sus palabras son el resorte para que Sansón decida huir al otro lado del patio y así comenzar ese largo peregrinaje de ambos por el mundo exterior. Existe un móvil fundamental para este acto: Sansón desea conocer su origen, a aquella que podría ser su madre y de quien Lucky está profundamente enamorado: Duquesa, una perra linda y limpia que vive cómodamente junto a sus dueños.
Este es el pretexto para un escabroso viaje hacia "la libertad", viaje a través del cual el autor nos muestra el lado oscuro de los hombres, o de los perros, da igual: nos habla de egoísmo, rivalidad, intolerancia, maldad, de lo adverso y terrible que puede ser abandonar nuestro sitio de siempre para lanzarnos hacia un mundo desconocido, del alto precio que puede tener esta añorada libertad.
Pero el texto es también un canto exaltado al poder del amor y la amistad, la voluntad y la persistencia por encima de obstáculos y dificultades. Hay que emprender el camino, nos dice Menocal sin decirlo. Es necesario hacerlo a pesar del miedo o la duda. Esto nos enseña su autor en su hermosísima historia. No importa que al final no encontremos exactamente lo que esperábamos, pero saldremos, de ello no cabe la menor duda, más purificados y fuertes.
Quiero resaltar la cuidadosa escritura del texto, lo que demuestra el grado de madurez que ha alcanzado su autor; la utilización acertada y oportuna de los recursos narrativos y el también cuidadoso manejo del lenguaje, apropiado para niños no tan pequeños y que resultará delicioso también para los adultos, porque, como me sucede con todo buen libro, me niego rotundamente a declarar que se halla escrito para un público lector específico.
No voy a contarles el final de la historia, cómo terminará este viaje emprendido por ambos perros, si será Duquesa la madre de Sansón o si este volverá a su patio desordenado y sucio o seguirá siendo un perro callejero. Todo esto lo sabrán al leer Del otro lado del patio, un libro de excelente escritura, de excelente poesía. Un texto que les dejará, como a mí, una sensación buena, nostálgica, amable; un grato recuerdo y sobre todo dudas, muchas dudas acerca de la verdadera condición humana.
Yanira Marimón
|