Matanzas, el teatro, los dramaturgos
Por: Ulises Rodríguez Febles y Giselle Bello
Desde que José Jacinto Milanés escribiera El Conde Alarcos, obra precursora del romanticismo, Matanzas es tierra de dramaturgos.
Un recorrido por los nombres imprescindibles del teatro cubano nos lleva desde Olallo Díaz, autor del bufo, y Federico Villoch, reconocido dramaturgo y empresario del Teatro Alambra, hasta el decano de los autores cubanos vivos, Abelardo Estorino.
De la ciudad de Cárdenas salieron dos creadores que transformaron definitivamente el arte de las tablas: Virgilio Piñera, padre de la dramaturgia moderna, y José Ramón Brene, iniciador, con Santa Camila de la Habana Vieja, de la llamada dramaturgia revolucionaria.
Dora Alonso, quien dio vida al títere nacional, Pelusín del Monte, nació en Máximo Gómez. También son matanceros José Milián, a quien conocemos por: Otra vez Jehová con el cuento de Sodoma, Si vas a comer espera por Virgilio y René Fernández Santana, uno de nuestros más prolíficos autores para niños.
Aún nos quedan otros: Jesús del Castillo, ganador del Casa de las Américas 1998 con Pipepa; Gilberto Subiaurt, quien recientemente presentó su monólogo Polvo; Dania Rodríguez, escritora de piezas clave en historia de Teatro Papalote (Nokán y el maíz, El Tambor de Ayapá); José Manuel Espino, poeta y narrador, Premio La Edad de Oro por el texto de Chico.
Así mismo, el territorio que se tiende de costa a costa, de Varadero a la península de Zapata, ha sido el espacio (real o pretendido) en que muchas obras de nuestro repertorio teatral ubican su trama.
El propio Milanés representa en El Mirón Cubano a la sociedad yumurina del siglo XIX. La mayoría de las creaciones de Estorino emanan el ambiente del pueblo donde nació: Unión de Reyes. Brene recrea en Fiebre Negra los sucesos acaecidos durante la desaparición de la niña Cecilia Dacourt y Milián sitúa aquí la absurda corte de La reina de Bachiche.
Interesante es conocer que un autor como Gerardo Fulleda León, oriundo de Santiago, se sintió inspirado por Matanzas, por su gente y su historia para concebir ese hermoso canto a la libertad que es Ruandi. El villaclareño Albio Paz tomó la vida de la actriz Miriam Muñoz y la convirtió en sustancia teatral para su monólogo Las penas que a mí me matan.
V JORNADA DE LA DRAMATURGIA CUBANA
Todo este acervo cultural es retomado y vivificado por las Jornadas de la Dramaturgia Cubana que, bajo el auspicio de Centro de Documentación e Investigaciones de las Artes Escénicas en Matanzas y la galería El Retablo, dedica su quinta edición a homenajear a Virgilio Piñera y a José Ramón Brene por el 95 y el 80 aniversarios de sus respectivos nacimientos.
Más de 15 autores nacionales “visitarán” la ciudad por medio de sus puestas en escena: El vuelo del gato, de Abel González Melo, Locos de contento, Alfredo Troche, Retratos, Lilian Susel Zaldívar; lecturas de textos como Dalí, de Luis Enrique Valdés, Noria, Roberto M. Yeras, Cuatro menos, Amado del Pino; presentaciones y ventas de los libros Comedia sin lente, de Carlos Fundora, Cintas de seda, Norge Espinosa, la compilación Teatro cubano actual, entre otros.
Con el espíritu de tantos creadores recorriendo la ciudad, en su espacio real o metafísico, vuelve el arte de las tablas a ser un signo de Matanzas.
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Cada año, todos los niños y jóvenes en edad escolar y estudiantes universitarios pueden participar en este concurso,convocado por El Ministerio de Cultura, la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, el Ministerio de Educación, el Ministerio de Educación Superior, la Oficina del Programa Martiano, el Centro de Estudios Martianos, la Sociedad Cultural José Martí y la Unión de Jóvenes Comunistas y la Organización de Pioneros...








