Por: Giselle Bello
Con el pan y el vino se hace camino
Después de compartir el pan, un acto que simboliza la hermandad entre los hombres, en la mañana del pasado domingo los matanceros remontaron nuevamente el camino hacia las alturas de Monserrate en la famosa peregrinación de la Fiesta de la Colla.
Minutos antes, los descendientes de los catalanes habían entonado a coro las notas de El meu avi (Mi abuelo), una canción que es casi un himno para Cataluña, y tanta emoción, tantos recuerdos fueron el impulso definitivo para acometer el largo trayecto desde el Parque de la Libertad hasta la Ermita.
Con la música de las gaitas, con los estandartes y banderas de las provincias españolas y con los símbolos propios de esta fiesta: el pan gigante y los utensilios de cocina de madera tallada, llegó la comitiva a su destino.
Allí se pudo disfrutar de las actuaciones de la cantante Marianita Morejón, el grupo Tiempos de Cárdenas y el proyecto Maravillas de la Infancia.
Una delegación de la institución catalana Casa América estuvo presente también. Su propósito: filmar todo lo acontecido pues en Cataluña esta tradición se encuentra extinta y “es muy emocionante poder mostrar cómo sobrevive a miles de kilómetros de la tierra que le dio origen”.
La Colla comenzó a celebrarse en Matanzas en 1871 y el 8 de diciembre de 1875 se inauguró la Ermita, colocándose en ella a la virgen de Montserrat.