Vuelve Matanzas
Vuelve Matanzas El último número del año 2007 de la revista Matanzas fue presentado este miércoles 12 de diciembre.
Promovida en toda la ciudad, el último número de la revista Matanzas fue presentado este miércoles, 12 de diciembre de 2007. El lugar escogido para esta ocasión fue el Zaguán de los Libros, del Centro de Documentación e Información de las Artes Escénicas, adjunto al Consejo Provincial de las Artes Escénicas en Matanzas. El presentador en esta oportunidad fue el dramaturgo Ulises Rodríguez Febles, quien dirige la institución que fungió como anfitriona.
Pero este número 3, del año VIII, de septiembre a diciembre de 2007, es un cambio importante en materia gráfica de nuestra publicación. Queremos entonces destacar el trabajo de diseño al que nos tiene habituados Johann E. Trujillo. Partiendo de obras del escultor y pintor Sergio Roque ha sido elaborada una cubierta en la cual coinciden la Riso y el trabajo con la serigrafía. Para aquellos que rehuyen del blanco y negro he aquí una de las opciones que ha asumido nuestro sello editorial para mover las preocupaciones gráficas y de presencia de nuestros libros y revistas. Este trabajo con el silk–screen fue realizado por Guillermo Rojas, quien trabaja para Ediciones Matanzas y ediciones Vigía en función de otorgar al acabado de los libros una nota peculiar.
En cambio, esta revista no es sólo el aspecto visual. Como en todos los números anteriores cada momento de éste se encamina a un concepto diferente, y a un conjunto de preocupaciones en función de hacer de la revista Matanzas una publicación profunda.
Llama la atención el hecho que en Flor y Memoria se le haya rendido homenaje a Raúl Hernández Novás. Este poeta, mal atendido por la crítica, gracias a la labor como editor invitado de Boris Badía, tiene en este momento la mirada de cinco jóvenes críticos cubanos. El propio Boris, quien había elaborado una tesis sobre el poeta en su último año de su carrera en la Universidad de La Habana abre el dossier. Geovannys Manso Sendán observa los puntos de contacto entre poesía y cine en el poeta. David Canela Piña mira el discurso crítico de quien fue también un notable ensayista, estudioso de la obra de poetas como César Vallejo, de quien hizo una excelente edición crítica de su poesía completa. Gaudencio Rodríguez Santana y Leonel Valdivia Aguiar miran a dos libros importantes en su momento, y en los momentos actuales: Da Capo y Sonetos a Gelsomina respectivamente. Concluye este dossier con dos poema inéditos de Novás, gracias al apoyo de Ana María Hernández Novás, hermana del poeta.
Esto, sin embargo, no es lo único que se encuentra el lector. En las secciones habituales de la revista hay tela por donde cortar. Deslindes ubica en sus páginas un interesante estudio sobre la poesía de Aimé Cesaire y la traducción que hiciera Lidia Cabrera a su importantísimo libro Cuaderno de un regreso al país natal. La mirada coincidente con fenómenos culturales de ambos intelectuales caribeños está destacada en el texto, las miradas a una poesía que explora un ámbito de pertenencia a una geografía ya no sólo gráfica, si no también cultural, idiosincrásica, múltiple en su modo de asumir el mundo. Derivas se hace eco de los veinte años de la compañía Danza espiral a partir de una entrevista a su directota y fundadora Liliam Padrón, Norge Espinosa destaca los trece años del proyecto Teatro de las Estaciones y Amarilis Pérez Vera analiza la puesta en escena El vuelo del gato, a cargo del Grupo Icarón que dirige la actriz Miriam Muñoz. Un momento de homenaje lo constituye sendas reflexiones de María Elena Mendiola y Enrique Pérez Mesa sobre la desaparecida violinista matancera Niurys Naranjo, lamentable pérdida para la música de concierto en Cuba. Cierra esta bien nutrida sección con un trabajo sobre el artista invitado a este número, Sergio Roque Ruano, a cargo de Ariel Montenegro Valuherdi. En Punto y seguido Ricardo Riverón también observa su Matanzas personal, su pedacito de ciudad que ha ido adquiriendo en sus visitas desde su Santa Clara no sé si santa.
Como dato interesante el investigador y etnólogo Israel Moliner en Anales nos descubre para los lectores elementos del ñañiguismo en la ciudad de Matanzas. Elementos que desconocíamos de estas sociedades son develados por el autor, lo que podría motivar la curiosidad de quienes se acercan a estos temas.
Poetas como Juan Luis Hernández Milián, inéditos de Lina de Feria o Susana Szwarc abren el panorama de la revista. Lo complementan la obra de narradores jóvenes o no tanto. Y se culmina este número con la consabida sección Ecos, espacio para la reseña crítica, que ahora se acerca a la obra de Arístides Vega y a tres de los últimos títulos de nuestra editorial.
Para el próximo se anuncia un dossier a uno de los más importantes bibliógrafos cubanos: José María Trelles. Este estudioso matancero dejó una importante obra dentro de la bibliografía cubana.
Como siempre, las secciones de esta publicación entregarán la labor de críticos, estudiosos, poetas y narradores, y ofrecerá una mirada de la literatura y el arte cubanos desde Matanzas. Ahora queda la búsqueda de este número y la espera del próximo, que esperamos que mantengan el interés que ha ido adquiriendo el público lector con respecto a estas páginas.
Gaudencio Rodríguez Santana
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