SAUTO: ANFITRIÓN DE LOS TEATROS COLONIALES

SAUTO: ANFITRIÓN DE LOS TEATROS COLONIALES

Por Amarilys Ribot

A las fiestas por de su aniversario 155, el teatro Sauto sumó este fin de semana la celebración del Encuentro de Teatros Cubanos del Siglo XIX: otro hito en su incesante interés por ceñir lazos entre esas instituciones tan sólidas y frágiles, las cuales comparten historia, protagonistas, arquitectura, desafíos asociados a su conservación y una diversa programación en sus salas.

Esta quinta edición reunió en Matanzas a expertos de La Habana, Granma, Villa Clara y Holguín quienes intercambiaron información y criterios en torno a temas comunes entre los cuales abundaron las reseñas históricas. Un panorama sobre el teatro en la villa de Guanabacoa y su curioso vínculo con el histórico Villanueva por vía de la familia Nin, fue ofrecido por Armando González Roca, mientras que Rolando Rodríguez Esperanza compartió datos sobre otra familia, la de los Valdés de Santa Clara, muy ligados al teatro La Caridad y, de ahí, al desaparecido Alhambra.

Los avatares sufridos por nuestras salas coloniales, que llevaron tantas a su desaparición, fueron descritos por José A. Matillas, testigo de cómo el teatro Manzanillo renació de sus ruinas con algunos cambios; mientras que el arquitecto Alberto Mora describió la difícil situación del Casino Español de Gibara, que la ciudad se empeña en mantener con vida; y Roberto A. González condujo una rápida visita en imágenes por los muchos espacios escénicos que conocido Cárdenas.

Otro tema habitual de estos encuentros suele ser la biografía de artistas vinculados a nuestras tablas, en esta ocasión el andaluz Guillermo de Mancha (estudiado por Joney Zamora, del Instituto de Historia de Cuba), así como el también español José Miró y Anoria, y cantantes mexicanas de la talla de Esperanza Iris, cuyas vidas fueron detalladas por la investigadora matancera Mireya Cabrera Galán.

Lógicamente, el interés general se dirigió a la compleja restauración del Sauto que, sede al fin, posibilitó la exposición de algunas ponencias a pie de obra, como en el caso del telón de boca restaurado por el artista Rolando Estévez Jordán y colaboradores; y de un laboratorio de papel recientemente donado al teatro, cuyos honores hizo Leonel Pérez Orozco, Conservador de la Ciudad. Por su parte, Alfredo Bravo Bauzá, conservador en San Francisco de Asís, deslumbró con los pormenores de la restauración del lienzo La sin rival (1975), de Servando Cabera Moreno, que devolvió su esplendor a esa obra patrimonial. La propuesta de las Musas del Sauto como patrimonio de pintura mural, por Raúl Toboso; el catálogo y digitalización de los libros de autógrafos del teatro, por A.Ribot; y una nueva identidad visual institucional creada por Josué Germán y Ronney Pérez, se sumaron a los proyectos con vistas a la próxima reapertura del mismo.

Aunque este año se echaron de menos las exposiciones de los habituales Enrique Río Prado, Carlos Venegas Fornias y Francisco Rey Alfonso, otras valiosas propuestas compensaron su ausencia, como las reflexiones del gestor de este evento, Daneris Fernández Fonseca, acerca la polivalencia de nuestros teatros, el equilibrio de tradición y modernidad, y una valorización de nuestros recursos en tanto refugio para las artes todas. Irena Martínez Rodríguez, con su novedosa sugerencia de Monumento Nacional en serie para los teatros neoclásicos de Cuba (Sauto, La Caridad y Terry, tuvo a su cargo la última disertación por su virtud de resumir los valores patrimoniales que distinguen a nuestras salas del siglo XIX y enriqueció la invitación al VI Encuentro, que se efectuará en abril de 2020.

Foto tomada de internet

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