Teatro de Las Estaciones regresa a Los zapaticos de rosa

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Martí con María Mantilla en la playa de Bath Beach EUA

El 13 de octubre de 2007, en la Sala Papalote, de Matanzas, Teatro de Las Estaciones estrenó su versión de Los zapaticos de rosa, de José Martí, en forma de poema dramático musical para figuras, dos damas y dos caballeros. El elenco original del espectáculo, hace diez años (Fara Madrigal, Migdalia Seguí, Freddy Maragotto, Iván García y Yerandy Basart), se ganó los aplausos de la crítica y el público, obteniendo los principales reconocimientos escénicos nacionales.

Destacan el Premio Villanueva de la crítica al mejor espectáculo para niños en 2007, los premios Avellaneda de teatro para niños en las categorías de dirección, diseño, música, actuación femenina y masculina, el Premio especial de diseño Rubén Vigón de la UNEAC 2008, y el Premio Caricato UNEAC de Teatro para niños en puesta en escena 2007, entre otros.

Las intervenciones especiales del maestro Carlos Pérez Peña (Premio Nacional de Teatro) y la soprano lírica Bárbara Llanes, enriquecieron al conocido poema concebido por Martí en un momento de plenitud intelectual. Escrito de forma sobria, sencilla, con imágenes claras, asequibles y precisas, tan transparentes como la dignidad que propone la historia que nuestro héroe nacional dedicara a María Mantilla.

El espectáculo regresará los días 11, 12, 25 y 26 de marzo, a las 11 de la mañana, a las tablas de la salita Pepe Camejo, sede de Las Estaciones, con carácter de reposición y un renovado elenco integrado por Iván García, María Isabel Medina, María Laura Germán, Karen Sotolongo y Javier Martínez de Osaba (actor invitado del Teatro El Mirón Cubano, que se estrena en el papel del Caballero 3).

El espectáculo dirigido por Rubén Darío Salazar, diseñado por Zenén Calero y coreografiado por Liliam Padrón, acude a un mundo de juegos, canciones y fantasía infantil, musicalizado por la pianista y compositora Elvira Santiago, quien rescata en sus partituras, ejecutadas por músicos de la sinfónica matancera y nacional, todo lo que hemos heredado o nos han transmitido de generación en generación, de manera libre y espontánea, a través de cantos y rondas folklóricas.