Una maestra singular de aniversario

Maricusa

El 16 de febrero estará de cumpleaños una  persona que ha hecho su vida entre coros, alumnos, pianos, partituras y academias, porque aquí en Matanzas muy pocas personas sabrían identificar a una mujer llamada Celaida Menéndez Montero, solo bastaría decir Maricusa para que varias generaciones de alumnos suyos  sonrían ante  el recuerdo de  alguien que ha vivido la música intensamente, desde la experiencia de la pedagogía.

Parte de una familia  de músicos y pedagogos. Su  hermana Josefina Menéndez fue una excelente pianista que ganó la medalla Hubert de Blank en el Conservatorio Nacional, quien junto a  su madre abrió una academia en la casa. En ese ambiente transcurrieron sus primeros años, hasta que al cumplir los quince, Celaida comenzó a dar clases, su mamá lo permitió para ver cómo se desenvolvía.

¨En 1962, ya graduada comienza a impartir clases formalmente en la Escuela de Artes (de Matanzas). Ese trabajo del aula fue fundamental para ella como creadora, pues le permitió reconocer las necesidades del niño en el aspecto musical.  Desde entonces empezó a crear los famosos materiales educativos para familiarizar a los pequeños con el lenguaje de la música, fue así que surgió su primer pasatiempo musical. Un pequeño folleto que llegó hasta la Editora Nacional, Ciudad de La Habana: Cantorcito. Pasatiempo Musical.

Su experiencia pedagógica la llevó al trabajo discográfico. Entre 1991 y 1992 hizo su primer disco con  la  EGREM y fue premiado ese año. Después, pasados varios años, en 1997, hizo el segundo disco, con Géminis Productions y RTV Comercial, Un Verano feliz, un cuento y seis temas musicales que fue nominado a los Premios Cubadisco. De ahí salieron  las ediciones bilingües que se han presentado en las últimas Ferias del Libro. Su último disco tuvo otra connotación al musicalizar una serie de versos a la destacada poetiza Carilda Oliver Labra.

“Si yo volviera a nacer, volvería a ser Maricusa. No me puedo quejar de lo vivido, del amor  que he recibido en mi experiencia de vida. Tuve a mi madre que era una mujer muy inteligente, una maestra que me enseñó mucho y que la disfruté durante 47 años de mi vida recibiendo su caudal de experiencia y amor. Ahora trabajo mucho porque yo quisiera dejar un rastro en la vida, yo tengo los libros y los discos, pero hace varios años, que estoy tratando de dejar un rastro”.

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