Titiritero (o A una flor)

Eres más bella que la luz del día,
eres más bella que toda mi ilusión,
eres más bella que mi fantasía
y de tu perfume brota el amor.


Titiritero, tu fantasía
fue la alegría
de mi niñez.
Y echo a navegar
mi barco de cristal
de letras al revés y calle abajo.

Titiritero, tu fantasía
trae la alegría
de un amanecer.
Recortas mariposas
y grillos de papel
y una rana llena de melancolía.

Como los niños
cuento las estrellas
y ya sin huellas
no temo a mi vejez.
Y me pongo a cantar
y tu títere a bailar
y los niños a soñar con cosas bellas.

Titiritero...

Teresita Fernández

 

UNIMA en Cuba, una historia contada en síntesis.

Los títeres son parte esencial de la sociedad, y por lo tanto del patrimonio cultural de cada país. Allí, donde menos uno se lo imagina, han estado los muñecos dejando su indeleble huella, ora pícara, ora sabia. De seguro, que cuando en 1929, en Praga, Checoslovaquia, se celebraba el Quinto Congreso de Titiriteros Checos, con artistas invitados de Bulgaria, Francia, Yugoslavia, Alemania, Austria, Rumanía y la otrora Unión Soviética, en la Ciudad de La Habana, Santiago de Cuba o la hermosa Cienfuegos se aplaudían las artes de algún titiritero popular, o la visita de alguna compañía extranjera de autómatas o marionetas. En aquella memorable reunión de Praga que mencionamos, en medio de un ambiente de amistad y arte, surgió la maravillosa idea de fundar una asociación que agrupara a los titiriteros del mundo. Así es como nace la UNIMA (Unión Internacional de la Marioneta), y debemos decir que fue la primera organización internacional del universo de las artes escénicas, muy anterior a la creación del ITI (Instituto Internacional del Teatro).
Estas reuniones de teatreros continuaron desarrollándose en París (1929), luego en Lieja (1930) y más tarde en Ljubljana, en 1933. La Guerra Mundial con su carga de odio y ambiciones estalla en 1939, muy lejos de la isla mayor de Las Antillas, donde todavía el estudiante Modesto Centeno,  de la Escuela de Artes Dramáticas de la Escuela Libre de La Habana, no había escrito su versión para retablo sobre La caperucita roja (1943), pieza sobre el conocido cuento del francés Perrault, que lo colocaría los inicios de la dramaturgia y el teatro profesional para niños y de títeres nacional. Mientras tanto, los amantes europeos del teatro de figuras no dejaron de mantener contacto; valiéndose de los medios más insospechados, decididos en su empeño de apostar por el ámbito mágico y misterioso de los muñecos, hasta que en 1957, los checos lideran otra vez, la celebración del primer encuentro de los miembros de UNIMA, después de finalizada la guerra.
En Cuba, ya había sucedido en 1949, bajo la guía de Paco Alfonso, destacado director y dramaturgo de las tablas cubanas,  la creación del grupo titiritero Retablo del Tío Polilla, con sede en la emisora radial 1010, de reconocida filiación comunista. El Grupo Escénico Libre (GEL), a partir de la idea del dramaturgo Eduardo Manet, crea un teatro de títeres que estrena El Retablillo de Don Cristóbal, de Federico García Lorca, y más tarde, el juguete titiritero La tiza mágica, de Vicente Revuelta y Clara Ronay. Los impulsores fundamentales del arte de las figuras en la Isla, los hermanos Carucha y Pepe Camejo, fundaban también por 1949 el Guiñol Titiritero de los Hermanos Camejo, trasladando la impronta de este milenario oficio a la inauguración de la televisión en Cuba, en 1950. No podemos dejar de mencionar en este amanecer del genero titeril en nuestro país, la fundación en 1952, del Retablillo de La Carreta, continuación del grupo fundado por Dora Carvajal en 1948, ahora con los personajes de tela, papel y cartón como principales protagonistas. En 1953, inaugura María Antonia Fariñas, su espacio televisivo Jardín de maravillas, con muñecos de hilo, cuentos y canciones. Otra mujer, Beba Farías, funda en 1955 el grupo Titirilandia, responsable junto a Harold Gramatges en la música y Vicente Revuelta en los diseños, del estreno de Floripondito o los títeres son personas, del poeta Nicolás Guillén. Justo un año antes del reinicio de las actividades de UNIMA Internacional, se funda el Guiñol Nacional de Cuba, que nace de la unión de los ya conocidos hermanos Camejo, Pepe, Carucha, y Bertica, con Pepe Carril, titiritero proveniente del oriente del país. Ellos dan a conocer ese mismo año un manifiesto de trabajo que hace historia en el panorama teatral de la Isla, y crean a Pelusín del Monte, títere nacional, con la ayuda de la periodista, poetisa y narradora Dora Alonso.
Una nueva generación de miembros de UNIMA surge en el curso de los años sesenta. La organización establece nuevas reglas de funcionamiento, estatutos que permiten la creación de Centros Nacionales y Comisiones Internacionales, convirtiéndose en una alineación de artistas mucho más eficaz. Cuba, en medio de la Revolución triunfante, se integra a la organización de los titereros, a través de Reneé Potts, escritora para niños y de programas televisivos de títeres. Por cuatro años consecutivos la Potts fungió como representante de esta organización en la Isla, con acciones informativas y promocionales sobre el valor de este arte entre los interesados y profesionales.
A los siguientes cuatro años la releva una de las más grandes personalidades del teatro de títeres y del teatro todo en Cuba, la directora artística, actriz, animadora, dramaturga, profesora e investigadora Carucha Camejo, a quien ya nos hemos referido, y que vive actualmente en Nueva York, a la edad de 83 años. Por su relevante trayectoria en el teatro de figuras de la Isla en cuanto a promoción, estudio, pedagogía y creación en el género fue electa en el Congreso Internacional de UNIMA como miembro del Comité Ejecutivo Internacional.
Sobreviene a esta etapa un período muy difícil para la cultura cubana al que se nombró como el quinquenio gris, y justamente en los estertores de ese duro período, el muy joven alumno de Carucha Camejo, Pedro Valdés Piña, asume la representación de la UNIMA cubana tras haber egresado de los estudios de post-grado, realizados en el Teatro Central Académico de Muñecos de Moscú, donde tuvo como maestro al eminente titiritero ruso Serguei Obratszov. Pedro no se conforma con ser representante de UNIMA en nuestro país y promueve la fundación del Centro Cubano de la UNIMA, siendo presidente de este centro entre 1978 y 1992 durante cuatro mandatos. Lo acompañaron en esta tarea el director de televisión Julio Cordero, quien se desempeñó como secretario general, Raquel Mayedo como divulgadora, Jorge Martínez fue el relacionista público, y el marionetista Alberto Palmero  se encargó de la documentación. Teresa Sánchez asumió el cargo de las finanzas (aunque nunca se llevó a cabo la cotización). La maestra Dora Carvajal, otra de las pioneras de este arte desde los años cincuenta, tuvo a su cargo la redacción y edición del Boletín Kokorícamo (nombre de uno de los disfraces de carnaval de la época colonial), un excelente documento de consulta para aquellos interesados en conocer la historia de la UNIMA y su centro nacional. Cuba asiste de esta manera, a la eclosión producida en este arte a nivel mundial, y que en UNIMA Internacional se refleja en el aumento de centros nacionales y miembros de todos los continentes. Se abren campos de exploración acerca de la relación del títere con la educación, la terapia médica y con otras artes que inciden en la formación y desarrollo de este milenario oficio.
El trabajo artístico, tanto a nivel nacional (rescate del juglar criollo, la historia titiritera cubana y sus tradiciones culturales) como internacional (tuvo una activa participación en festivales y eventos especializados) de Valdés Piña, lo hace merecedor de ser elegido en el período 1984-1988 para integrar el comité ejecutivo de UNIMA Internacional, cuya designación ocurrió en el XIV Congreso celebrado en Dresde, Alemania.
Se crea por aquellos tiempos y por primera vez  en Cuba, una filial de UNIMA en la TV, dado el desarrollo e influencia de este arte a favor de la niñez cubana. Esta sección fue liderada por la actriz titiritera Ana Jiménez.
Diseñadores, atrezzistas, escritores y otros artistas del retablo se suman al Centro Cubano, se entregan carnets, se realiza un rescate de la peculiar labor del títere cubano a  través de la historia, entre otras actividades.
Dora Alonso, creadora del títere nacional Pelusín del Monte, Marta Falcón, la voz de Pelusín, el eminente poeta y narrador Eliseo Diego, la compositora Enriqueta Almanza y Celia Torriente, escritora y creadora de programas clásicos de la TV nacional como Amigo y sus amiguitos y Tía Tata cuenta cuentos, estuvieron entre los homenajeados por UNIMA Cuba, también el dramaturgo pionero de la literatura para retablo en la Isla, el director artístico y profesor Modesto Centeno.
Exposiciones, celebraciones, festivales, premios, noticias, funciones recreativas y psicoterapéuticas  en los hospitales infantiles, homenajes a los más excelsos creadores de la nación no faltaron nunca en el panorama del títere en esos tiempos. El vocablo titiritero estaba reivindicado y también dignificado en el territorio nacional, además de alcanzar la suma de un amplio número de aficionados a este arte.
Una de las principales y memorables acciones del Centro Cubano de la UNIMA, en el período al que nos referimos, fue la promoción para la invitación a Cuba del Teatro Central Académico de Muñecos de Moscú, con la presencia de su director Serguei Obratszov. El gran titiritero ruso trajo a La Habana su Don Juan internacional, su esplendoroso Concierto Solo, e impartió una charla para profesionales donde se le entregó el carnet de Miembro de honor de UNIMA Cuba. Importante fueron también las acciones de publicaciones de textos rusos y cubanos sobre la especialidad titiritera.
Entre 1992, año crítico del período especial, y tras el derrumbe del campo socialista, existió lo que hoy se reconoce como un impasse en las acciones del Centro Cubano de la UNIMA. Ese mismo año se realiza en Ljubljana, Eslovenia, el Congreso de UNIMA Internacional que aporta la renovación de los estatutos, proporcionándole matices más democráticos y convirtiendo a la organización en algo vivo, atractivo, abierto a todos los enamorados del títere a nivel mundial.
En 1994, el Consejo Nacional de Artes Escénicas a través de su presidenta Lecsy Tejeda, amante del trabajo con los niños, promueve el rescate del Centro Cubano de la UNIMA. Por votación, en una reunión efectuada en el Teatro Nacional de Guiñol, con participación mayoritaria de artistas de Ciudad Habana y algunos pocos de provincia, se estructura el nuevo comité ejecutivo de UNIMA Cuba. El dramaturgo, director, profesor y líder de la Compañía Juglaresca Habana, Antonio Bebo Ruíz, quedó como presidente. Angelito Guilarte, director y titiritero de Tropatrapos (Juglaresca Habana), como vicepresidente, Miriam Sánchez, actriz titiritera del Teatro Nacional de Guiñol (Ciudad Habana) como Secretaria General y los vocales fueron José Luis Quintero, director y titiritero del Teatro Géminis (Juglaresca Habana) y el maestro Armando Morales, del Teatro Nacional de Guiñol (Ciudad Habana). Este nuevo centro no cotizó nunca en UNIMA Internacional por la falta de fondos económicos para este pago, debido a la grave situación económica del país; tampoco mantuvo un contacto sostenido con esta institución rectora.
Se creo el evento Títere UNEAC, vinculado a esa organización de artistas e intelectuales nacionales. Desde el evento se reconoció la labor de agrupaciones y personalidades del teatro profesional de títeres en el país y se promocionó sobre todo a los creadores de otras provincias. Se entregaron carnets a los nuevos miembros. Se realizaron acciones promocionales sobre la historia del títere en el país mediante exposiciones, y sobre todo se crearon diversos jurados a nombre de UNIMA Cuba, que entregaron premios de animación en los diversos festivales del territorio que incluían al teatro para niños y de títeres entre su rango de presentaciones. Se promovieron charlas, talleres y conferencias sobre la especialidad, entre otras actividades importantes. Durante el largo período que abarcó desde 1994 a 2007, no se reestructuró la organización, o sea cada cuatro años, como estipulan los estatutos legales de UNIMA Internacional.
Acorde con lo que plantean los estatutos actuales y vigentes de UNIMA Internacional para la creación de Centros Nacionales, y la necesidad de que para fundarlo existan por lo menos diez miembros (individuales o colectivos) en un país, que contribuyan al desarrollo del arte del títere, y por medio de él servir a los valores humanos, la paz y la comprensión mutua entre los pueblos, en el año 2010, y con el apoyo del Consejo Nacional de las Artes Escénicas, se inició una nueva etapa de trabajo con la creación del nuevo Centro Cubano de la UNIMA. Liderado por René Fernández, reconocido dramaturgo y director escénico del Teatro Papalote de Matanzas, como presidente, junto al actor titiritero y director artístico Armando Morales, del Teatro Nacional de Guiñol y el dramaturgo y crítico Norge Espinosa, electos vicepresidentes, más el director y titiritero Rubén Darío Salazar, del Teatro de Las Estaciones, de Matanzas, en el cargo de Secretario General y la dramaturga y crítica Blanca Felipe, del grupo La proa, en Ciudad Habana, designada como tesorera, el nuevo Centro convoca la voluntad de profesionales y no profesionales del teatro de figuras con una sola condición, ser amantes y defensores de los principales valores de esta manifestación escénica.
Se seleccionaron como vocales a Maribel López, directora del Guiñol de Guantánamo, al diseñador matancero Zenén Calero,  al director del grupo Retablo, de Cienfuegos, Christian Medina,  al director del grupo Polichinela, Ciego de Avila, Yosbani  Abril, y  al director de la televisión nacional Julio Cordero. Varios contactos regionales se seleccionaron por toda la Isla y se decidió que los maestro Roberto Fernández, del Teatro Nacional de Guiñol y Pedro Valdés Piña, del grupo Okantomí, de Ciudad Habana, fungieran como consejeros permanentes.
En la jornada final del 9no Taller Internacional de Teatro de Títeres de Matanzas, el 18 de abril, a las diez horas ante meridiano, en el salón plenario del Centro de de Documentación e Información Israel Moliner Rendón, del Consejo Provincial de las Artes Escénicas, se dieron cita los titiriteros cubanos participantes en la novena edición del jolgorio yumurino de los muñecos, junto al nuevo Comité Ejecutivo del Centro Cubano de la UNIMA. Como invitados especiales estuvieron el titiritero canadiense Jacques Trudeau, Secretario General de UNIMA Internacional, el director artístico y actor Manuel Morán, de Puerto Rico, presidente de la Comisión UNIMA para Norteamérica, que incluye a la región central (México, República Dominicana, Haití y Cuba) y la titiritera argentina, residente en Asturias, Ana Laura Barros, tesorera de UNIMA Federación España. El Señor Trudeau hizo entrega al nuevo Centro Cubano de la UNIMA, de un ejemplar de la Enciclopedia Mundial de las Artes Titiriteras, una publicación fundamental para el conocimiento y difusión del arte de las marionetas, presentada en 2009 por UNIMA Internacional. Este libro se encuentra a disposición de los titiriteros de Cuba, en el Centro de Documentación e Información Israel Moliner Rendón, del Consejo Provincial de Matanzas, dónde podrá ser consultado por todos, junto a otros materiales donados por diversos titiriteros extranjeros participantes en el recién concluido Taller Internacional. Así mismo, desde la mesa presidencial se propuso y aceptó a la narradora oral y promotora cultural Mayra Navarro, compañera del desaparecido dramaturgo e investigador Freddy Artiles, quien además tuvo un fuerte vínculo con el mundo titeril cubano, como miembro de honor de la UNIMA cubana. Un camino lleno de sueños y retos se propone transitar ahora la nueva organización de titiriteros. De la unión entre todos y del trabajo profesional consciente y abierto, dependerá alcanzar la realización de acciones artísticas en pro de los espectadores y creadores, de la cultura toda. Creemos que el arte titiritero de la Isla se merece un lugar especial en todos los corazones de infantes y adultos, por su pasado enjundioso e inolvidable, por un presente convulso y palpitante, por un futuro que debe ser mejor para todos y por el cual los títeres y titiriteros de la nación podemos hacer mucho más.

 
 
diseño gráfico e implementación karel bofill bahamonde
tratamiento de la información rubén darío salazar
UNIMA cuba 2011